El 'no voto' de los jóvenes

La población juvenil no ha votado en las últimas elecciones federales. En los comicios de 2003, el abstencionismo en este sector de la población rebasó el 68%, mientras que en el ano 2000 el porcentaje fue de 59%. Es decir, muestra una ominosa tendencia ascendente.

Para efectos de la votación del próximo 2 de julio en la capital de la República, 30% de los ciudadanos empadronados son menores de 30 anos, pero se teme que ese tercio del padrón no vaya a las urnas mayoritariamente, producto del desencanto que experimentan frente a la política, la falta de credibilidad que tienen entre ellos los candidatos y partidos, así como producto de la falta de oportunidades de empleo que los recientes gobiernos no les han podido garantizar.

Esto lo explica Héctor Castillo, sociólogo de la UNAM, experto en temas de cultura y juventud, así como otros especialistas, quienes además consideran que los videoescándalos y los ataques entre candidatos no ayudan a mejorar la imagen de la clase política entre los jóvenes.

Ciertamente, es una tragedia que los políticos estén perdiendo la confianza del electorado nuevo, dado que el futuro de la democracia en el país se pone en riesgo. México requiere generaciones de ciudadanos politizados y participativos, para garantizar que su vida cívica sea estable y permanente. Con mexicanos desencantados y hastiados prematuramente del sistema político y sus reglas, la viabilidad democrática del país se compromete mucho.

Yolanda Columba León Manríquez, consejera electoral del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), piensa que los partidos políticos son, en parte, responsables de esta apatía juvenil por no estar resolviendo la problemática de este sector de la población, y corresponsabiliza del abstencionismo al sistema educativo nacional, por no haber hecho su parte en el fomento de la cultura cívica desde la ninez y la juventud.

No le falta razón a la consejera sobre las omisiones de partidos y de las escuelas, pero hay que reconocer que los institutos electorales, tanto el federal como los estatales, incluido el del Distrito Federal, tienen entre sus asignaciones más relevantes promover el voto y abatir los índices de abstencionismo mediante campanas de difusión y acercamiento con la población, por lo que es una responsabilidad compartida.

Si en la capital de la República se espera que los jóvenes no vayan masivamente a las urnas el próximo 2 de julio, el IEDF ya debería estar dando pasos concretos y acelerados para tratar de revertir dicha tendencia.

El diagnóstico del problema es correcto; falta que toda la clase política asuma la parte que le toca en cuanto a la promoción del voto entre los jóvenes, que no irán a votar mientras no estén conscientes de la importancia de su sufragio y de las ventajas que les puede reportar.

No podemos resignarnos a ver cómo se despolitizan los jóvenes. Todos los actores involucrados tienen la responsabilidad de demostrarles que la política no se limita a pedirles el voto en tiempos electorales, para luego olvidarlos, sino que es el ejercicio de un derecho que rige a nuestra sociedad, le da orden, y permite que el país sea más democrático y viable en el largo plazo. Además, el resultado de la gestión política del partido ganador deberá repercutir en la satisfacción de las necesidades de los jóvenes de México. (El Universal)