"El primero de mayo se significa por la celebración del Día del Trabajo en la revolución industrial. Fue una jornada de solidaridad con las demandas obreras. Hoy hay nuevas realidades laborales al menos en dos temas: la informática y el fin de la distancia. Ninguno de los cuales debe ser pretexto para la precarización laboral.
El presidente Felipe Calderón Hinojosa anunció que no encabezará más un acto que a su juicio se había convertido en pretexto para adular al príncipe de tiempos idos. Más allá de la forma, el fondo es que con su anuncio se cierra una época y con independencia de las ceremonias, la realidad de los trabajadores mexicanos hoy es muy distinta de cuando el corporativismo desfilaba por el zócalo.
En la nueva división internacional del trabajo las reglas recomiendan la flexibilización laboral. El pago por horas, no por semana inglesa, y las relaciones temporales que eluden la sindicalización son un fantasma que recorre el mundo.
En este primero de mayo hay que reconocer igualmente que las conquistas de los trabajadores se dieron en un contexto de negociaciones que reconocían que el progreso del país pasaba por el beneficio de los trabajadores.
Esto no elude que con el paso del tiempo algunos sindicatos, de los que hoy alzan la voz en contra de la reforma laboral, no se preocupaban tanto por la suerte de sus agremiados como por el progreso político y económico de sus líderes.
Décadas transcurrieron en medio de una paleta de grises en la que ciertos trabajadores eran protegidos y otros vivían bajo contratos de protección al empresariado basados en el viejo adagio de ""tú haces como que trabajas y yo hago como que te pago"".
El resultado fue una crisis de productividad que nos rezaga respecto a otras naciones de desarrollo semejante en medio de un fenómeno globalizador en el que el trabajo es volátil y emigra a conveniencia.
Es un panorama crítico. México está en desventaja en la competencia por abaratamiento de mano de obra ?y qué bueno!, pero no logramos aún ofrecer niveles de preparación y tecnología de la información suficientes para atraer empleos desde el extranjero (offshoring) con la producción de valor agregado.
Como consecuencia de la reforma del Estado en marcha, la reforma laboral será inevitable, para ajustarse a la realidad. Los trabajadores tienen derechos irrenunciables y es claro que su consolidación económica fortalece el mercado.
La aspiración de que cada obrero pueda comprar el bien que produce en la línea de ensamblaje no ha sido alcanzada en México. Esta es una meta que hace tiempo debíamos haber superado, pero en tanto no se ha hecho, en la efeméride del primero de mayo, cabe recordar que quienes organizan a los trabajadores y quienes les pagan se ven mutuamente beneficiados de un ambiente laboral de cooperación.
Es posible retribuir debidamente a los empleados, pero no sin las correspondientes obligaciones, como son las de adquirir mayor preparación y esforzarse en aumentar la productividad.
Con independencia de la fiesta, el día invita a reconocer que el trabajo, celebrado o no, es la base de toda sociedad. (El Universal).
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