En la temporada de la zafra, periodo en que la caña alcanza su madurez, familias del municipio de Tzimol se preparan para la elaboración de la panela o el piloncillo.
Hoy día, esta actividad importante para el sustento económico ha venido creciendo gracias al esfuerzo de artesanos añosos y actuales, que con dedicación y tiempo elaboran este dulce chiapaneco derivado de la caña de azúcar, sin olvidar que es utilizado en la gastronomía tradicional para bebidas y alimentos típicos y regionales.
El recurso o las ganancias que estos productores perciben va variando según la temporada, y se destina nuevamente para el abastecimiento del campo y maquinaria.
Entre el olor y sabor de la caña y el maguey, los pobladores se esfuerzan de sol a sol para dar a conocer sus productos, mismos que seguirán destacando por su sabor único y el dulce néctar incomparable que provee la tierra de Tzimol, nombre que significa “perro viejo”.
Estos son los rostros que elaboran el “oro” puro y dulce del cañaduz y sus azúcares.












