"Heriberto Ortiz * CP. El humano como un ser social es regido por leyes y normas; leyes dictadas por autoridades que marcan el camino de la legalidad y normas presentes en el inconsciente colectivo regidas por la moralidad, la fe, los sentimientos y el entender. Sin embargo la ignorancia, eventualmente ubica al hombre en un papel irracional y agresor incluso dentro de la ley.
En este contexto, el oficio de Inspector Fiscal puede significar un empleo digno o uno de esos papeles de desgracia. Los empleados en este oficio tiene por labor ""cuidar"" que el ambulantaje no ensucie la imagen visual de algunas ciudades del mundo, esta labor la realizan encomiando a los ambulantes a moverse de las calles, pero cuando el entender de los fiscales determinan que es tiempo de actuar, actúan.
Cubiertos bajo el manto de la ley -porque ellos actúan por ley- desatienden las normas más elementales de la raza humana. No golpear a mujeres, niños, no arrancar el pan de la boca de los pobres, cosas de ese tipo que la ley no puede velar del todo, pero se supone que por ser sujetos sociales, tendríamos por principio elemental.
Los fiscales tienen por orden superior de ayuntamientos, correr y asegurar la mercancía de los ambulantes que desobedezcan estas indicaciones.
Y hacen cumplir esto orden -aunque con ligeras variaciones-, pues consientes de su actuar incorrecto, más allá del cumplimiento del deber, atacan solamente a niños mujeres y ancianos que no pueden defenderse de la embestida de por lo menos seis personas -porque andan en parvada- que agreden, jalonean, golpean y blasfeman.
Es el caso de un incidente ocurrido el pasado día lunes en el Parque de la Marimba de la capital chiapaneca, donde sujetos vestidos como Inspectores fiscales, arremetieron a golpes contra un niño de escasos ocho años de edad que vendía frituras en un canasto.
El niño que apenas habla español, no entendía lo que pasaba por eso no soltaba su canasta de vendimias. Cosa que desató la ira de la autoridad que jaló al menor y golpeó las extremidades al grito de ¡Operativo, operativo!
El incidente arremolinó a decenas de testigos, quienes con la sorda mirada trataban de intervenir, pero -lamentablemente somos un pueblo pecho frío- nadie intervino, hasta que un joven y una mujer iniciaron la rabieta de reclamos.
Los inspectores se marcharon del lugar tomando fotografías de las personas y riéndose de lo sucedido. En tanto que otros cinco niños venderos llegaron al lugar pues tenía miedo de ser atacados y buscaron refugio en los vendedores más grandes aglomerados en el sito.
En fin, cosa de encontrar diferencias entre la ley y la norma. Pues la ley subjetiva por naturaleza, deja vacíos que en teoría tendrían que ser utilizados por la raza humana para ser justamente eso, humanos en la aplicación de justicia, pero en algunos casos cuando se otorga poder de decisión a gente incapaz, la aplicación es la misma que habita en su alma y cabeza: blasfemia, coraje y odio, convirtiendo al trabajo de Inspector Fiscal en el oficio más odiado del mundo.
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