“Hoy estamos en un proceso de adulteración de la verdad, de falsificación de los hechos que nos va a llevar al momento en que no podamos discernir lo que es verdad y lo que es mentira.
Lo que viene es el riesgo de la enorme manipulación tecnológica, y que acabemos sin saber qué es verdad, pero, sobre todo, cuál es nuestro papel en la sociedad y qué es lo que tenemos que hacer para defender principios humanos”.
Así habla Julio Hernández López, autor de la columna “Astillero”, que está próxima a cumplir 30 años de publicación, sobre el impacto de las redes sociales, el exceso de información y la llamada Inteligencia Artificial (IA).
Aunque prefiere lo “artesanal”, así prepara sus textos que entrega a medios como La Jornada, no esconde que le ha pedido a la IA, con algunas ideas suyas construir un escrito y, dice, resulta algo que quizá sí firmaría.
En entrevista exclusiva para TVO de Cuarto Poder, tras su participación en las ponencias “Retrospectiva”, en el marco de los 50 años de esta casa editorial, platica de sus inicios, de a quiénes admira y de política.
De sus inicios
—Julio Hernández, eres licenciado en Derecho, pero nunca ejerciste, ¿cómo llegaste al periodismo?
Yo estudié Derecho en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, me gusta el Derecho, pero también me gustaba el periodismo.
Quería entrar al poder judicial, pero no se dio y en cambio entré a un periódico del grupo Villasana en San Luis.
“No he litigado nunca, no litigo ni en defensa propia, si hoy tuviera un problema jurídico tendría que contratar a un abogado”.
—Cuéntanos de tu trayectoria.
Yo empecé a los 16 años en un programa de radio que se llamaba Radio Noticias, en San Luis, y cuando pregunté cuáles eran mis fuentes me dijeron toda la ciudad porque eres el único reportero (ríe).
Estuve en El Heraldo de San Luis donde empecé a hacer mis primeras columnas. Hice una primera columna que se llamaba “Antesala municipal” para dar información de lo que había entre la gente que esperaba atención. Y cubría también la universidad y tuve una columna que se llamaba “Alma máter”.
Luego me fui al “Unomásuno” donde estaban mis héroes del periodismo, entré como suplente, luego me dieron alguna fuente. Cubrí una campaña presidencial, luego renunciamos y fundamos La Jornada, luego estuve un tiempo en Excélsior y ya, con la columna Astillero.
Astillero, una novela
—¿Desde cuándo se publica Astillero?
Desde 1997, es decir el año que entra cumplirá 30 años de publicarse de manera ininterrumpida en La Jornada.
—¿Por qué Astillero?
Es el nombre de una novela del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, publicada en 1961, que en pocas palabras es la historia de un astillero que entra en crisis, queda totalmente abandonado y subsisten dos personas que venden la maquinaria como fierro viejo.
Los personajes de la novela, cuenta el columnista, siguen fingiendo que son el gerente técnico uno y dos, “y me pareció que nuestro México, desde aquel entonces y ahora, es como un astillero, en el cual vivimos en la simulación, aparentando que las cosas como son”.
—¿Julio Hernández nunca ha entrado en crisis al grado de querer tirar la toalla?
No, nunca. Uno de mis lemas de vida es, debajo de una roca que me arrojen me voy a levantar porque el ejercicio periodístico es perseverancia y hay que mantenerse.
Volvería a ser periodista
“Hay muchos que hoy legítimamente ejercen el periodismo desde la opinión, pero hay muchos, como es mi caso, que venimos de ser reporteros, de estar en la friega”.
—Aunque suene a cliché, ¿si volvieras a nacer serías periodista otra vez?
Sí, mi pasión ha sido la política, en general, y el periodismo. Desde la secundaria yo quería escribir, tenía un profesor que era reportero de El Sol de San Luis y eso me hizo querer ser.
—¿Cuál consideras que ha sido tu mejor momento y, si hay, tu peor momento dentro del periodismo?
Un momento muy especial fue la defensa de la Sierra de San Miguelito. Desde la tribuna presidencial, desde la sección de desmentidos, tres veces dijeron que yo había mentido; pedí la oportunidad de ir a ejercer derecho de réplica y tuve la oportunidad de detallar la veracidad de mi trabajo, y eso hizo que el propio presidente hiciera el compromiso de defender la Sierra de San Miguelito.
Ese fue un momento importante para mí porque creo que el periodismo debe ponerse al servicio de causas populares y sociales.
“Momentos difíciles siempre hay porque uno es medio rebelde y a veces hay cosas que uno cree que deben ser de otra manera”.
Astillero, quien estuvo en los festejos de medio siglo de Cuarto Poder la semana pasada, recuerda que “hubo un momento en que renunció a La Jornada porque pensaban que las cosas no se estaban haciendo como creían”.
Al paso del tiempo, relata, siendo director de La Jornada San Luis, platicó con Carlos Payán, y le dijo: yo no entendía todo lo que se tiene que hacer para preservar un diario, no es solo querer, no es solo ser buen reportero.
—¿Admiras a algún periodista vivo o ya fallecido?
Para muchos la referencia es don Julio Scherer, fundador de Proceso, Miguel Ángel Granados Chapa que es un ejemplo de prudencia y de manejo del lenguaje. “En La Jornada, a Carmen Lira, quien fue reportera, sabe lo que es reportear”.
Cuando al periodista se le cuestiona si admira a algún político, entre risas, afirma que no. Dice que quizá es “parte de mi desgracia”.
Agrega: “admiro algunos procesos, como el que se dio con AMLO desde 2006, con la defensa del voto, y estoy muy atento con la llamada Cuarta Transformación, y hasta dónde se puede llegar, y si acaso la política mexicana establece candados, condicionamientos”.
Julio Hernández considera que ese proceso de defensa tuvo como mérito haber entregado a la ciudadanía, a sectores muy marginados, el derecho a ser actores de su propio destino.
Derechización
—Con los elementos que ahora se tienen a la mano, ves 4T para rato, porque se observa una derechización en América Latina.
Hay una derechización en América, México está quedando como una excepción. La presidenta Claudia Sheinbaum puede quedar como el único personaje de la izquierda en América Latina, esperemos el desenlace de Brasil, pero todo apunta hacia allá.
“No debe mantenerse la 4T con la ilusión de que los resultados son para siempre. Se pudo tener una amplia votación en 2018 y 2024, pero la derecha y ultraderecha están empujando fuerte para impugnar el discurso 4T.
Estamos en momentos extraños, porque el manejo de la agenda política no está siendo totalmente 4T. Está siendo derecha, ultraderecha, Trump, invasión de México, narcopolítica”.
—¿Crees que en realidad está en riesgo la soberanía, que hay riesgo de una intervención o siempre ha existido este riesgo?
Siempre ha existido. México no ha podido ser soberano, no hemos podido ejercer en nuestras diversas etapas una verdadera soberanía y hoy más que nunca. Si Estados Unidos nos cierra la frontera nos mete en una crisis. Nos cierra el suministro de gas nos mete en una grave crisis.
“Nuestra condición es sobrellevar la relación con una potencia en una situación de desventaja, de asimetría, no son similares ni la economía, ni la situación general de países como México y países como Estados Unidos”.
“Qué tenemos que hacer. Defender el nacionalismo, cuidarnos. Lo decía entonces AMLO, el problema es ejercerlo. La mejor política externa es la interna, sí, pero si la interna está poblada de personajes, de corrupción, entonces no está funcionando el esquema. Sí está en grave riesgo la soberanía nacional”.
No seamos guerrilleros de Internet
—¿Qué le dice Julio Hernández a la gente que dice odiar la política, pero la política está en todas partes?
El decir odio la política es una postura política, que suele estar identificada con la derecha, pero la gente no se da cuenta que la política es la actividad sustancial del ser humano.
Aislarse de la política es dejar en manos de otros lo que luego protestamos como “guerrilleros de Internet” o políticos de sofá, que criticamos y vociferemos, pero deberíamos de participar.
“Los partidos son hoy el freno mayor a la participación política verdadera, pero sería importante que hubiera una irrupción de la sociedad y hacer política”.
—¿Pesa ser uno de los columnistas más leídos?
Uno como columnista tiene la oportunidad de asomarse al balcón de un edificio construido por mucha gente, en el caso de La Jornada, que es un equipo.
En el fondo yo creo que son procesos, primero Unomásuno y luego La Jornada son espacios sin los cuales no se entenderían el cambio político del país. Proceso en su momento.
“A mí lo que más me emociona es cuando me encuentro a jóvenes, ya por mi edad, que me dicen, mi papá me enseñó a leer tus columnas. Yo te leo por mis papás”.
—¿Se autocritica Julio Hernández?
Tengo una mala costumbre. Yo termino la columna y procuro ya olvidarla. Voy a una cena y hay gente que me dice oye, de qué hiciste tú columna. “Y yo, no me acuerdo”.
Sin fobias
El experimentado periodista, quien en sus ratos libres gusta trotar para despejar la mente, asegura que escribe alejado de problemas o diferencias con algún político o cercanía con otro.
—¿Te has arrepentido alguna vez de lo escrito?
No, pero alguna vez tuve la tentación de que hubiera alguien que me aportara información y yo la procesaba, y tuve un ayudante, me llevó una información que era incorrecta, no la verifiqué, la publiqué, no hubo consecuencias, pero fue una lección.
—¿Hacia dónde va el periodismo con las redes y tanta información?
Las redes han sido una gran posibilidad de acceder a la información y de generar información. Yo mismo he tenido una evolución, pero hoy el grave riesgo es la evolución tecnológica llamada Inteligencia Artificial (IA), que implica la posibilidad de construir verdades que no sean reconocibles.
“Hoy veo que un texto lo puede generar con IA, con los datos que le digas. Hoy veo textos en medios nacionales que leo y digo esto me suena a IA.
Yo mismo le he propuesto a ciertas plataformas que hagan una columna con ideas que yo aporto y producen algo interesante. Y digo, a lo mejor lo hubiera firmado yo”.












