"Durante las recientes visitas del dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional, principalmente en las cabeceras de las regiones más golpeadas por el desastre causado por el huracán Stan, los damnificados han dejado constancia evidente de su repulsa a dos personajes circunstancialmente metidos en la política estatal. Los nombres de Rubén Velázquez López y Pablo Salazar Mendiguchía aparecían en sendas pancartas en los mítines de Andrés Manuel López Obrador, además, enormes anuncios espectaculares debieron haber sido vistos tanto por el dirigente como por quienes en Chiapas manejan al Partido del Trabajo que acompañaban en la visita a Tapachula.
Durante el mitin en el Soconusco muchos de quienes estaban presentes gritaron consignas en contra de estos dos actores repudiados. En otras ocasiones estas personas que fueron afectadas por el saqueo de los recursos de la reconstrucción que se estiman en once mil millones de pesos, han hecho escuchar su voz en diversos medios de comunicación, mediante movilizaciones en las calles, ante el Congreso de la Unión, ante las Procuradurías, Contralorías, Comisiones, Visitadurías, Auditorías.
Tras todo esto, para nadie pasa desapercibido el repudio y el deseo de justicia no sólo de los damnificados, para que estos dos odiados personajes como quienes les ayudaron a desviar recursos, sean sujetos de la justicia de una vez por todas las que deben.
Defensores de derechos humanos, campesinos, indígenas, estudiantes normalistas de diversas regiones deprimidas de Chiapas, madres de familia comitecas que alumbraron en el año 2003, profesores, empresarios a los que pretendía despojar de su patrimonio, grupos políticos del que fuera su regimen anterior, mujeres echadas de sus trabajos por su militancia, medios de comunicación de la ""reacción"" -como decían-, inconformes con las tarifas de energía eléctrica, burócratas del Tribunal de Justicia, legisladores locales, comerciantes de muebles de oficina a los que nunca pagó y otros proveedores, grupos religiosos, presos torturados y asesinados, policías, ciudadanos comunes y corrientes, todos tienen un sinfín de agravios algunos irreparables del gobierno de Pablo Salazar.
Así, todos estos grupos deben saber que el plan de este rencoroso y destructivo individuo no sólo incluye la compra al Partido del Trabajo de un asiento en el Senado. ""¿Y qué? Gran cosa una sillita petista"", dirán algunos. Sin embargo el plan no para allí. El propósito en los años que vienen es brincar de la curul otra vez a la gubernatura de Chiapas no para para las próximas elecciones sino para el siguiente proceso. Total, dinero lo tiene en abundancia.
Con eso se padecería el mismo flagelo polarizante otros seis años. Si se recuerda: los pablistas comandados ya para entonces por un excarcelado y recargado Mariano Herrán victimizando de nuevo a todos los chiapanecos, indígenas y no indígenas.
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