El contador público certificado, René Cruz Montalvo, consideró que la decisión del Servicio de Administración Tributaria (SAT) de prorrogar la entrada en vigor de la facturación electrónica 4.0 fue una medida emergente y el mensaje que da es que no cuenta con la capacidad suficiente para atender toda la demanda de información, que de alguna forma ellos mismos provocaron.
Consideró que el caos generado ante millones de trabajadores que comenzaron a solicitar la constancia de situación fiscal, el colapso del sistema electrónico y de algunas oficinas en el país fue provocado por el mismo SAT, su sistema de organización y la decisión que toman de solicitar información.
Caos
Provocó desinformación entre los patrones y trabajadores, reforzada por una lluvia de “memes” y publicaciones de algunos seudo especialistas que decían que el SAT pedía la constancia al trabajador, este debía dársela al patrón y este a su vez entregarla nuevamente al SAT, pero no funciona así.
Con la entrada en vigor de la facturación electrónica 4.0, que hasta hace algunos días era a partir del 1 de julio, exige que los recibos de nómina contengan algunos datos más detallados del trabajador, como el domicilio fiscal, código postal y el Registro Federal de Contribuyentes (RFC).
Hay que considerar que millones de trabajadores tienen más de cinco, 10 y hasta 15 años trabajando en la misma empresa, y cuando se dio de alta en el RFC, lo hizo con una dirección que ya cambió, pero como no ha tenido necesidad, nunca se ha preocupado por actualizar sus datos fiscales.
El asunto para los patrones es que si los datos de los recibos de nómina no coinciden con los que tiene el SAT, no podrá ser deducible de impuestos; fue por eso que empezaron a solicitar la constancia de situación fiscal a los empleados.
Ante todo el contexto generado a partir de la entrada en vigor de la factura electrónica 4.0 y la demanda que el SAT no iba poder atender antes del 01 de julio, fue que seguramente decidió otorgar la prórroga hasta enero de 2023.
Por esta razón, durante el resto del año se manejarán las versiones 3.3 y la 4.0 de factura electrónica porque algunas empresas ya tienen actualizado su sistema y ya emiten la versión actualizada, el resto que estaban en proceso tienen todavía medio año.
Indicó que ya con seis meses de plazo hay tiempo y espacio suficiente para obtener su constancia -si realmente lo necesitan-, porque según el SAT, en caso de que el contribuyente conozca su información puede entregarla a su empleador o emisor de factura sin necesidad de presentarla.












