Al dialogar con el licenciado José Patrocinio González Garrido de su desempeño como senador de la República, se le preguntó:
¿Le resultó complicado obtener esa candidatura? No dudo que había varios aspirantes.
De ninguna manera, no me interesaba estar en esa posición, mi padre era senador y prácticamente accedería el escaño que ocupaba, sin embargo, hasta donde supe no se me cuestionó por ese motivo, quizá porque su carrera y la mía eran independientes. Te parecerá curioso pero de mi nominación me enteré por un noticiero televisivo, lo que me llevó a confirmar ese dato en el PRI y después a hablar con Miguel De la Madrid, en ese entonces candidato a la presidencia de la República y mi compañero en la Facultad de Derecho en la UNAM, a quien reiteré que mi interés era la gubernatura; pero él me pidió que aceptara participar.
¿Qué me dice de su campaña?
Hubieron dos obstáculos que afortunadamente se superaron. Uno fue que el gobernador Juan Sabines Gutiérrez, protegido de siempre por mi padre, se opuso a mi nominación, le habían metido la idea que yo me dedicaría a denostarlo. Durante mi campaña no hubo una sola ofensa en contra de Juan y al paso del tiempo reanudamos nuestra amistad. Como gobernador erigí su estatua en Caña Hueca, donde aún permanece hasta la fecha. El otro tropiezo es que persuadieron a Absalón Castellanos, candidato a la gubernatura, del “gran peligro” que yo representaba para él. Por mi amistad con el próximo presidente y ser un político “con varias horas de vuelo”, podría querer sustituirlo en el cargo que aún no ocupaba. No fue posible convencerlo, por lo que él hizo su campaña por un lado y yo por el otro. Tuvimos después una buena amistad, quizá al percatarse que nunca quise promover que fuera removido de la gubernatura.
¿Cuáles fueron sus actividades como senador?
Aunque representé al Senado en la Comisión Federal Electoral, mi labor fundamental fue atender asuntos internacionales. Me incorporé al Parlamento Latinoamericano y Caribeño -conocido por sus siglas como Parlatino- donde asumí un papel activo y prueba de ello es que se creó especialmente la comisión política del parlamento para que la presidiera. Tuvimos una fuerte participación en apoyo a las tareas del grupo Contadora. En Colombia redacté, junto con el secretario del Parlatino, el documento que firmaron los presidentes de América Latina para institucionalizar el Parlatino.
Carlos Hiram, me da gusto comentarte que por gestión mía se integró con plenos derechos al Parlatino la representación nicaragüense de los sandinistas, que hasta entonces asistían como observadores. Después logré el ingreso de Cuba, frente a la impertinente impugnación de miembros del parlamento europeo, a quienes en la tribuna marqué los límites de nuestra relación. También sostuvimos contacto con los legisladores chilenos anteriores a Pinochet y los tratamos como si aún estuvieran en funciones, en repudio al dictador. Aceptamos una representación no oficial de Puerto Rico, entre muchas cosas más que exigieron intenso trabajo que se había dejado de hacer en favor del “turismo parlamentario”. De todos los viajes di cuenta detallada al Senado.
¿Qué más recuerda del Parlatino?
Logré que se convocara a una reunión especial sobre armas convencionales y que la sede fuera México. Tuve que negociar con los representantes de los grandes países productores y vencer su resistencia al garantizar que conservaríamos un nivel de análisis serio y técnico, sin amarillismo alguno que dañara nuestro objetivo, que era formar conciencia sobre el tema y construir consensos para algún día avanzar en controles y llegar a su prohibición. La reunión fue muy concurrida y se adoptaron recomendaciones importantes.
En el ámbito internacional, ¿su labor fue solamente en el Parlatino?
No, participé en la Unión Interparlamentaria, organización mundial con sede en Ginebra. Fui varias veces vicepresidente y la asamblea me nombró, a título personal y no como representante de país o región, miembro de la Comisión de Derechos Humanos. En esa comisión y con otros legisladores fuimos a Turquía por unos parlamentarios que habían sido condenados a muerte. Tuvimos que ser firmes en nuestro planteamiento, pero a la vez hacer evidente nuestro respeto al régimen interior del país, a su gobierno y a sus instituciones. Las pláticas -las recuerdo muy bien- fueron largas y tensas, al final no se les aplicó la pena de muerte y logramos que se hiciera una revisión del proceso. Ese fue un caso que me dejó una gran satisfacción, aunque hubo muchos más, de diversa índole, que me ocuparon bastante.
Logramos que se incluyera nuestro idioma como una de las lenguas oficiales de la conferencia, porque la ausencia del castellano dificulta el trabajo de muchos legisladores mexicanos y latinoamericanos que no dominan el francés o el inglés. Sería muy largo de contarte porqué se acordó incorporar el castellano y no el español, es todo lo que de momento recuerdo acerca de lo que me preguntas.
Usted ha firmado documentos como Patrocinio González Blanco Garrido, cuando sus apellidos son González Garrido, ¿a qué obedece ese cambio?
A algo muy simple y se relaciona con la fecha en que se tramitó mi acta de nacimiento y lo mismo ocurrió con mi hermano Salomón. Fuimos registrados como González Blanco Garrido. Como no deseo que se interprete como un deseo de mostrar que soy un junior de mi padre, en documentos no oficiales suprimo el Blanco.
Finalmente, nuestro entrevistado expresó que en otro momento podrá comentar otras experiencias en su paso por el Senado de la República.
“Hubieron dos obstáculos que afortunadamente se superaron. Uno fue que el gobernador Juan Sabines Gutiérrez se opuso a mi nominación. Durante mi campaña no hubo una sola ofensa en contra de Juan y al paso del tiempo reanudamos nuestra amistad”.
“No me interesaba estar en esa posición, mi padre era senador y prácticamente accedería el escaño que ocupaba”.
“Como no deseo que se interprete como un deseo de mostrar que soy un junior de mi padre, en documentos no oficiales suprimo el Blanco”.
“Persuadieron a Absalón Castellanos del ‘gran peligro’ que yo representaba para él. Por mi amistad con el próximo presidente y ser un político ‘con varias horas de vuelo’”.












