El simulacro en Chiapas trajo consigo tristes recuerdos para Virginia Espinoza, madre de un solo hijo y sin casa desde el pasado sismo de septiembre del 2017 cuando los temblores derribaron el patrimonio de toda una vida.
La habitante de Cintalapa desde hace 30 años contó que cuando joven su esposo —hoy finado— y ella trabajaron para construir su casa. En esa misma educaron a su único hijo que “cuando estaba en edad se metió al Ejército”.
Sin embargo el sismo que sacudió a medio México en septiembre del año pasado derribó gran parte de su casa y el resto fue considerada daño total por Protección Civil por lo que fue tirada por completo.
Posteriormente le dieron una tarjeta de reconstrucción; ella tomó parte del dinero para pagar una renta y meter viajes de tierra a su terreno, pues quería nivelar el piso trasero antes de reconstruir.
Sin embargo, tiempo después empresas constructoras llegadas a la zona pidieron a los vecinos el pago completo de 120 mil pesos incluidos en la tarjeta de reconstrucción entregada por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), pues eso ‘cuesta restituir las casas’, le dijeron.
Como la mujer tiene incompleto el monto le negaron la reconstrucción que sí realizarán a sus vecinos, por lo que le restan dos opciones: ahorrar para completar los 10 mil pesos faltantes o buscar edificar por su propio medios su nueva casa.
Por eso, el simulacro que se vivió al medio día de ayer con alarmas y sirenas revivió en ella el recuerdo de aquella noche cuando, sola en su habitación, ataviada con un fondo gris fue obligada por el temblor a salir corriendo rumbo al patio desnivelado pensando únicamente en su hijo ‘metido’ al ejército y su esposo muerto desde hace 20 años.












