El tamano del problema

"zDe qué tamano es el problema de la corrupción en las instituciones de justicia?

Esta semana tuvieron gran resonancia las intervenciones públicas de Alejandro Martí y Nelson Vargas, padres, respectivamente, de un hijo y una hija secuestrados; el primero muerto, la segunda desaparecida. Cada uno denunció la ineptitud y negligencia de las autoridades. Martí aseguró con verdad que el Estado ha sido incapaz de cumplir con respuestas a la narcoviolencia y la inseguridad a casi 100 días de lo prometido en el Consejo Nacional de Seguridad.

El viernes supimos que la SIEDO detuvo al ex ""zar"" antidrogas Noé Ramírez Mandujano y encontró motivos para pedir su arraigo. En los días sucesivos se supo que varios agentes de dicha instancia desertaron.

En respuesta a preguntas del Congreso, el Presidente de la República senaló que la mitad de las policías evaluadas han resultado reprobadas con calificación de ""no recomendable"".

Estamos, pues, empezando a definir las dimensiones del problema. El reconocimiento presidencial es palmario. Si el 50% de las policías reprobaron y sin prejuzgar sobre la calidad del 50% restante, es evidente que estamos en manos de ineficientes muy susceptibles de asociarse con el crimen organizado.

El Consejo de Seguridad no podrá darnos buenos resultados pronto porque apenas se están dando cuenta de que el sistema constitucional que rige el federalismo está hecho para un gobierno autoritario controlado desde arriba y no para la coordinación política democrática.

Los legisladores, igual, han retrasado el parto de una ley de seguridad porque para que tenga sentido van a tener que empezar por limpiar el Ministerio Público y muy probablemente buena parte del Poder Judicial que, junto con el ""federalismo"", han sido los nichos en los que empolló la cleptocracia y gracias a los cuales medra la delincuencia organizada.

El Ejecutivo dice que tiene voluntad para ofrecer una apreciación realista y soluciones al problema. zDe veras? Mientras no se tenga sólo daremos palos de ciego, así se den con uniforme militar. Pero no se ve muy clara la determinación de los demás poderes.

Al no hacerse cargo ninguno de esclarecer la magnitud del problema de la corrupción y la complicidad de funcionarios con la delincuencia, no sabremos si las medidas que se toman al crear nuevas agencias o reorganizar cuerpos policiacos y militares afectan en serio o, por el contrario, favorecen al crimen.

Si debemos desconfiar de uno de cada dos policías no podemos tener certeza de qué se combate y a quién. Si a cada vuelta burocrática se destapa la cloaca dejada por los que se van, zpor qué confiar en los que llegan?

Se trata de un verdadero nudo gordiano que sólo se puede cortar si por encima de conveniencias políticas se hace pública la información sobre la extendida corrupción y la operación de la delincuencia. A ello deben concurrir todas las agencias involucradas. Seguimos esperando. [email protected] * Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM

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