"Nadie quisiera hoy el trabajo de promover a México en el extranjero. Ni el mejor de los mercaderes tendría oportunidad con tantos defectos en el producto y compradores en plena crisis económica. Con todo, el Presidente Felipe Calderón ha ido al Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, a poner -frente a los líderes políticos y económicos del resto del mundo- su mejor cara, una de orgullo y optimismo; sabe que para eso le pagan los mexicanos.
La cumbre helvética recibe al michoacano con la novedad de que en su país el Banco de México anuncia una recesión de entre 0.8% a 1.8% para 2009, la más baja de todas las estimaciones realizadas hasta ahora.
Habrá agradecido mucho al gobernador del banco central, Guillermo Ortiz, el amable pronóstico, por lo que le respondió que tan malos son los diagnósticos que confunden catarros con pulmonías como ""generar expectativas cada vez más negativas y deterioradas que también pueden carecer de fundamentos sólidos"". El mandatario sabe que la economía es una ciencia que sobre todo reacciona a partir de ese volátil elemento: la especulación.
Como malabarista también tuvo que dar respuesta el gobernante mexicano a la polémica causada por el informe del Comando Conjunto de las Fuerzas de Estados Unidos que sugirió la necesidad futura de intervenir militarmente en México dada su inestabilidad, colocando al país a la par de Pakistán. Si bien el problema es muy distinto-porque, a diferencia de México, en Pakistán hay armas nucleares y terrorismo antiestadounidense-, hay que admitir que la incapacidad del Estado mexicano para contener a los grupos criminales ha generado alertas provenientes de gobiernos extranjeros de todas las latitudes. Tal fue el caso de las recomendaciones del Consulado General de Francia a sus ciudadanos residentes o visitantes en este país para evitar la delincuencia; desgraciadamente, un ciudadano galo agoniza en este momento víctima de la inseguridad en el DF.
Por lo anterior, no fue gratuita la preocupación que ayer le externaron empresarios extranjeros al mandatario por la situación del país, y es que ya no sólo los informes de inteligencia estadounidenses ven un Estado al borde del colapso. Calderón dijo a los hombres de negocios: ""Necesito una estrategia muy fuerte de relaciones públicas para cambiar la percepción sobre México"".
Quizá por eso el Presidente presentó a los líderes de empresas como British Petroleum, ExxonMobil, Petrobras, Shell y Chevron el mejor rostro de la muy recortada reforma energética aprobada el ano pasado. Les habló de oportunidades, de que pese a la mano del Congreso existe más certidumbre para invertir en el sector energético nacional.
Las alentadoras perspectivas en el discurso no acabaron ahí. Calderón aseguró en su reunión con empresarios que su equipo económico es ""probablemente uno de los mejores del mundo"". No sólo eso, ve positivo que México creciera ""más de 1.5%"" en 2008, pues significa que bajo la recesión global ""estamos mejor preparados que nunca para enfrentar la tormenta"".
Debatible si el optimismo presidencial sólo responde a las ""relaciones públicas"" o no, lo cierto es que la única noticia económica indudablemente buena de ayer fue el anuncio de la companía PepsiCo sobre la inauguración de una nueva planta en Celaya, Guanajuato.
Ingrato trabajo el de ser presidente de México en tiempos de crisis, con tantas malas noticias al mismo tiempo, pero con la necesidad de presentar la mejor versión del país. Si alguien quiere rifarse por este tigre, que de una vez levante la mano. (El Universal)
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