El trabajo

México ha hecho un llamado a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a que promueva en los países que la integran, la construcción de un cambio laboral más acelerado, de acuerdo con la Subsecretaría del Trabajo.

En el marco de la Conferencia Internacional del Trabajo celebrada en Ginebra, Suiza, el representante del secretario del Trabajo de México, Javier Lozano, dijo que dicha transformación deberá fortalecer el pleno respeto de los derechos laborales.

Indicó que los actores de la producción deberán propiciar la generación de trabajos decentes dentro de la economía formal con los beneficios de la previsión social, indispensable para la dignidad humana.

La representación mexicana destacó la urgencia de materializar en México una reforma a la Ley Federal del Trabajo, lo cual se traduciría en establecer condiciones que permitan el acceso a empleos formales a jóvenes, mujeres y personas mayores de 40 años. Con ello, la actual administración ha destacado que se mejoraría la productividad y se incrementarían los ingresos de los trabajadores sin sacrificar sus derechos, armonizando las disposiciones de la ley con los convenios internacionales de los que México forma parte.

De igual forma, se regularía la figura de la subcontratación, se fortalecería la protección de los derechos de las madres trabajadoras y de los grupos vulnerables y se modernizaría y reforzaría el sistema de justicia laboral para que sea más transparente y ágil.

El trabajo es una figura muy sensible en México al ser su legislación producto de un movimiento armado que obtuvo la victoria, sin embargo ni el sindicalismo que involucionó en vicios, corrupción y antidemocracia, ni las nuevas formas que actualmente se observan en la práctica laboral en México como la subcontratación o la contratación a través de terceros, son la mejor herencia para una población que demanda empleo.

El planteamiento teórico de la Secretaría del Trabajo en el extranjero no es en absoluto criticable, al contrario, y si en la práctica logra armonizar esa relación de los factores de la producción, y si como sostiene el Gobierno Federal, esa reforma ayudaría a impulsar la creación de fuentes de empleo, pues entonces resulta extraña tanta polémica, desconfianza y resistencia.