Las cenizas de la religiosa Josefina de la Torre Borbón llegarán a San Cristóbal de Las Casas el viernes para que se realice una ceremonia-homenaje en el Centro Comunitario Skolta’el Yu’un Jlumaltic, A. C. (Servicio a Nuestro Pueblo) y la Fundación para el Desarrollo Humano y Comunitario, A. C. (Fundehco), informó Sabás Cruz García, colaborador de este organismo.
Agregó que en ese sitio, ubicado en la colonia Tlaxcala, espacio que la religiosa inició para la atención a los expulsados evangélicos de Chamula, se develará una placa y a partir del 3 de marzo el centro llevará su nombre.
Dijo que por voluntad propia sus cenizas serán depositadas en la capilla del poblado La Gloria, municipio de La Trinitaria, donde trabajó con los refugiados guatemaltecos en la década de 1980.
Recordó que De la Torre Borbón, quien falleció el 14 de enero, nació en Aguascalientes el 7 de agosto de 1939 e ingresó a la orden religiosa de la Compañía de María el 4 de julio de 1956.
Señaló que realizó sus estudios filosóficos, teológicos y pastoral social en Roma, Italia, así como estudios de enseñanza primaria, trabajo social, pedagogía, educación popular, sagradas escrituras, análisis de la realidad, medios de comunicación, sicología y autoestima.
En 1980 conformó el Comité Cristiano de Solidaridad de atención a los refugiados guatemaltecos, para acompañar a ese sector que huía de la guerra en el vecino país en el campamento de La Gloria, ubicado en el municipio de La Trinitaria.
Fue integrante del equipo fundador del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba).
Ante al alto grado de violencia y expulsiones masivas de evangélicos de los Altos de Chiapas, en 1993 fue nombrada por el entonces obispo Samuel Ruiz García para conformar el equipo de Pastoral Ecuménica de la Diócesis de San Cristóbal, que posteriormente sería el Skolta’el Yu’un Jlumaltic, A. C. (Syjac).
De acuerdo con sus datos biográficos, durante su labor de pastoral social en Chiapas también asesoró, acompañó y apoyó a la Organización de Médicos Indígenas de los Altos de Chiapas (Omiech); fue iniciadora, junto con Salvador García, de la Red contra la Extrema Pobreza; colaboradora del Centro de Información y Análisis de Chiapas, además de que en la diócesis de San Cristóbal apoyó en la edición y publicación de El Caminante y Nuestra Palabra.
Una vez que dejó Chiapas llevó a cabo trabajos en la Montaña de Guerrero, acompañamiento a la Pastoral Social de la Diócesis de Tlapa y el programa regional de Hábitat para la Humanidad México; mientras que en Jalisco acompañó a población migrante huichol, fortaleciendo el comercio regional y la salud alternativa.
En los últimos años fue colaboraba en el área de pueblos indígenas, en la parroquia de la Sagrada Familia en la Ciudad de México.
Hasta el último momento, dijo Cruz García, “su entrega fue a Dios y a la gente”.












