Frente al taller de reparación de calzado, en el que ha trabajado el último lustro, Felipe Juárez, candidato independiente a la alcaldía de este lugar, repasa ante unos 250 habitantes los principales problemas de la cabecera municipal donde viven entre nueve y diez mil habitantes: la falta de medicinas en la clínica y el agua con barro que llega en las tuberías a los hogares.
En la 3ª Poniente Sur, en el Barrio El Pocito, donde regresó en 2008 después de laborar en un hotel en Cancún y en Little Rock, en Arkansas, donde emigró con visa de trabajo para ocuparse como empleado de una granja piscícola, el hombre de 45 años de edad, montó su taller de reparación de calzado que le permitió darle manutención a su familia.
Fue a principios de año cuando Tecpatán, Osumacinta, Juárez, Chicoasén, Copainalá y otros municipios de la región, que emprendieron una movilización contra la instalación de medidores digitales de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que Juárez empezó a ser conocido entre los habitantes.
En mayo, las protestas crecieron, cuando los habitantes se dieron cuenta que la Secretaría de Hacienda había aumentado el impuesto catastral, hasta que consiguieron dejar el cobro como había estado en el 2014.
Altas tarifas
Un mes después, el miércoles 3 de junio, los habitantes del movimiento y resistencia contra las altas tarifas de la CFE, se concentraron en la casa ejidal para elegir entre los habitantes, al candidato independiente a la alcaldía.
Días atrás se habían constituido una sociedad civil y abierto una cuenta bancaria para administrar los recursos.
Juárez no esperaba resultar ganador de la elección, pero cuando hicieron el conteo de votos, agradeció a las personas que confiaron en él como candidato y lo acompañaron al Instituto de Elección y Participación Ciudadana (IEPC) para registrarse como aspirante a la alcaldía, para lo cual recibió un presupuesto de 21 mil pesos de gastos en campaña.
El pueblo le tendió la mano al candidato y un hermano le ofreció un lugar para instalar la casa de campaña, otros jóvenes dieron computadoras, papelería, cafeteras y el pago de un mes de Internet.
En los recorridos por las más de 280 comunidades, muchos de ellas ubicadas a más de dos horas de la cabecera municipal, los simpatizantes que acompañan al candidato pagan la gasolina de sus vehículos y otros llevaban refrescos, comida y un aparto de sonido.
Cuando Juárez llega a los ejidos, los habitantes le ofrecen flores, le lanzan confeti. Además, recibe adhesiones a su proyecto que se rige bajo los ejes de “Creciendo juntos: Proyecto, trabajo y bienestar”.
El lunes llegó a la cabecera municipal Gabriela Sánchez Vela, una joven que trabaja en el área administrativa en un hotel de Cancún, para sumarse al proyecto del candidato y votar por él, el próximo domingo 19 de julio.
“Yo soy nativa de aquí y solo vine a votar por el candidato. Yo tengo cinco años viviendo en Cancún”, dice Sánchez en un mitin en el Auditorio del Barrio La Asunción.
Minutos después, en el Barrio El Pocito, Juárez dice que al ganar la elección del 19 de julio, seguirá viviendo como lo ha hecho, e incluso asegura que no comprará automóvil para trasladarse a la Presidencia Municipal, ubicada a 450 metros de su casa.
–Si es posible voy a usar un mototaxi– dice.
En lo que respecta a su taller, lo dará a otra persona.
Pero asume el compromiso de resolver el problema del agua, al que desde hace varios años ningún alcalde le ha dado solución, porque todavía llega sucia y con lodo a los hogares, a pesar de que el pueblo está ubicado en montañas con arroyos y ríos de aguas cristalinas que desembocan en el río Grijalva, a su paso hacia el Golfo de México.
Frente al taller de zapatería propiedad del candidato, el maestro Idelfonso González Hernández habla de esta nueva forma de hacer política en Tecpatán y recuerda que esto es como lo que ocurría en Chiapas cuando los alcaldes eran electos por el pueblo en asamblea y sin la representación de ningún partido político, hasta antes de los años 60 del siglo pasado.
En el mitin, el candidato independiente dice que sus adversarios está enojados y ahora lo han acusado de robarse unas ollas de barbacoa y un camión de 40 toneladas con insumos agrícolas valuados en dos millones y medio de pesos, pero él asegura que esto es muestra del nerviosismo. Mientras habla con sus vecinos pasa un camión del PRI con un aparato de música a alto volumen.
En su campaña, Juárez se ha sorprendido al ver a la gente que ya “no pide despensas ni playeras”.
“Vamos a ganar y la próxima semana vamos a recorrer las comunidades para agradecer a los habitantes que nos hayan dado su voto”, dice el candidato.












