"Eleaneth Díaz * CP. Al cumplirse nueve anos sin que los Acuerdos de San Andrés se reflejen íntegramente en las leyes, las comunidades indígenas zapatistas han hecho a un lado la espera, para ocuparse de lleno en hacer realidad, por ellos mismos, lo que había prometido el Gobierno Federal aquel 16 de febrero de 1996.
El zapatismo sigue vivo y en constante expansión, creando sus propios gobiernos, sus escuelas y programas educativos, además de su sistema de atención a la salud para superar a su manera el rezago ancestral que han padecido.
En Chiapas la base social del zapatismo la conforma más de un millón de personas, casi la tercera parte de la población del estado, senala Arturo Lomelí, catedrático de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) e investigador de la cultura indígena.
Y mientras se reafirma el ideario de ""resistencia, rebeldía y autonomía"", el modelo se reproduce en Michoacán y el Estado de México.
""No hay nada constituido de los Acuerdos, hasta ahora son un instrumento de lucha política, que conlleva una transformación del régimen del estado, y que el gobierno tiene pendiente"" aclaró el catedrático de la Unach.
El zapatismo vive,
igual sus demandas
Rechazó que el zapatismo haya quedado en el pasado, porque inicialmente eran un instrumento de diálogo y pacificación, después se convertiría en instrumento político, con la refundación de la estructura las leyes del país, a través de los Acuerdos de San Andrés, por lo que en este momento es instrumento de lucha política.
Anadió que Chiapas es una asignatura pendiente del régimen, que es igual al cumplimiento de los acuerdos de San Andrés, aunque el gobierno de Fox lo hizo a un lado, el nuevo régimen va tener que retomarlo, mientras los zapatistas siguen trabajando en la estructura de autonomía.
Arturo Lomelí, quien también participó en la traducción de los Acuerdos de San Andrés a siete lenguas indígenas, dijo que en Chiapas unas 2 mil comunidades tienen presencia zapatista, algunas completas y otras en algún porcentaje.
Afirmó que el zapatismo antes se situaba en la llamada zona de conflicto en los Altos y Selva, ""en la actualidad hay pescadores del municipio de Pijijiapan en la Costa que son zapatistas, bicicleteros en Huixtla, que también simpatizan, y colonias populares en Motozintla que se apegan al régimen de las Juntas de Buen Gobierno (JBG).
El autor del libro ""Los servidores de nuestro pueblo"", recordó que desde antes de la firma de los Acuerdos de San Andrés, la demanda del EZLN, siempre ha sido la integración de las comunidades indígenas a la nación, por lo que a fines del 94 declararon los municipios autónomos rebeldes.
El antropólogo social, explicó que siempre ha sido un problema muy grave la dependencia que tienen los municipios constitucionales con el gobierno, por ese motivo se definieron como autónomos rebeldes, para poner en práctica ""sus propias formas de gobierno"" sostuvo.
En entrevista, Lomelí indicó después de la creación las Juntas de Buen Gobierno, la población civil zapatista, se han dado a la tarea del crecimiento de autonomía rebelde, prueba de ello es que mantienen 700 escuelas de educación básica con base en el modelo zapatista, además 4 secundarias totalmente basadas en los programas sus estudios próximamente se inaugurará la Universidad de la Tierra.
Educación y salud
En sector educativo las JBG, senalan que en deficiencia terminal las comunidades zapatistas tienen el 50 por ciento y el sector gubernamental tiene el 12 por ciento, a pesar de la cobertura que hay en todo el estado, indicó el también autor de ""Monografías de los Pueblos Zapatistas"".
Los zapatistas saben que no es fácil vivir aislados del mundo, argumentó, por eso tienen abiertos nuevos proyectos, ""la JBG de Morelia tiene abiertos 400 proyectos internacionales que trabajan en sus comunidades, sólo la de Morelia que no es la más desarrollada"".
Ejemplificó que el sector salud zapatista, cada clínica instalada que en las comunidades cuenta con microscopios, operador que lo maneja y médicos que determinan en unos minutos que algún paciente tiene tuberculosis, a diferencia del sector salud de gobierno que tarda tres meses el paciente para saber que es positivo en la enfermedad.
Resaltó que no hubo ningún brote de cólera, de poliomielitis y de paludismo en las comunidades zapatistas, sin embargo Las Rosas, que no es zapatista, hay dos brotes de paludismo, no obstante que hay infraestructura estatal y brigadas médicas.
Sin embargo, la coexistencia de esas comunidades no es fácil. Lomelí sostiene que los cercos militares para inhibir esas comunidades no se han retirado; ""en la zona existen más de 70 mil efectivos del Ejército, aunque el gobierno dice que son 20 mil"". Además, persiste la agresión de los grupos paramilitares.
La negativa del Gobierno Federal a legislar sobre los derechos indígenas se ha convertido en un obstáculo, hasta la fecha insalvable, en el proceso del diálogo y aún está en crisis no sólo el futuro de las reformas constitucionales, sino todo el proceso de diálogo, y la credibilidad en la palabra empenada por el Gobierno Federal, destacó Lomelí.
Desde la sociedad civil nacional e internacional se siguen sumando voces que sostienen que demandan al gobierno mexicano el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés.
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