Aunque el ejemplar de la elefanta marina (subadulta) que descansa sobre las costas de Chiapas goza de buena salud, ha viajado más de siete mil kilómetros desde el Cono Sur de América para concluir con su proceso de cambio de pelaje, y se encontró en las playas de Puerto Arista y Boca del Cielo con un exceso de basura, lo que refleja un grave problema para estas especies marinas, dijo Luis Arturo Álvarez Márquez, coordinador del santuario que hay en la zona y que está bajo el resguardo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
“Son imágenes tristes, ves que viene del otro lado del mundo y lo ves acostado en la arena, en medio de la basura, los plásticos; dices: no, ya no se vale. No es algo que solamente nos pase a traer a nosotros por los olores o las enfermedades, nos estamos llevando al baile a todas estas especies”, reclamó.
Entrevistado sobre el tema, explicó que el animal tardará unos 30 días para concluir con el proceso de cambio de pelaje (fue encontrada en las costas de la entidad en la segunda semana de diciembre); es posible que, una vez que concluya ese cambio, la ejemplar busque su camino para retornar a su hábitat.
La especie fue registrada, primero, sobre la playa de Puerto Arista pero no encontró paz para reposar por la constante presencia de turistas; fue asustada en varias ocasiones; en estos momentos se mueve sobre Boca del Cielo, un sitio que le ha dado calma pero que también enfrenta un problema grave con el acumulamiento de residuos.
Álvarez Márquez recordó que a nivel mundial se vive una crisis sobre el acumulamiento de basura que llega a las playas a través del arrastre de las corrientes marinas; dicha situación no sólo provoca una mala imagen del lugar, sino también se traduce en un conflicto para el ecosistema marino.
En el Santuario de Puerto Arista se han hecho esfuerzos importantes por parte de la Conanp, de organizaciones sociales y de las autoridades para la implementación de campañas y se han llevado sorpresas sobre la cantidad de desechos.
Como un solo ejemplo, dijo Álvarez Márquez, durante el 2019 en el Viernes Santo (de la Semana Santa) se documentó el ingreso de 65 mil personas a las playas y se generaron 24 toneladas de basura en un día.
Este fenómeno de los residuos sólidos, añadió, también se presenta en la temporada baja, debido a que siguen permanentes las corrientes marinas, el arrastre por aire y la disposición de materiales de los pobladores locales.
“Una parte de esta responsabilidad muy grande se refiere a esta parte irracional de los visitantes que llegan y, lamentablemente, no atinan a contribuir”, para no ensuciar el paisaje de las playas locales.
El tema es preocupante, remarcó, debido a que hace unos años se registró una problemática sobre la mortandad de tortugas marinas; al abrir uno de los ejemplares, encontraron tres fragmentos de plásticos (unicel, la etiqueta de envase de refrescos y un pedazo de una rosca), aunque no fue la causa central de la defunción de los animales.
De los aspectos extraordinarios, dijo, es que en las campañas de limpieza se han encontrado restos de basura que son tazas de baño, facias de vehículos, televisores, sillas de jardín, sumado a las botellas y bolsas.
Finalmente, el coordinador del Santuario de Puerto Arista, resaltó que las acciones pueden generar resultados positivos, siempre que la sociedad decida sumarse a los trabajos preventivos para evitar que las playas siguen repletas de plásticos o basura.












