Emergencia por la sequía

"La sequía que afecta a varias entidades del país alcanza niveles alarmantes, a juzgar por los diferentes reportes que se tienen de entidades como Zacatecas, Durango, Chihuahua e incluso Chiapas, donde se multiplican la mortandad de animales, la pérdida de cosechas y el crecimiento de enfermedades relacionadas con la falta del vital líquido.

En Zacatecas la sequía ha dejado más de medio millón de hectáreas de cultivo siniestradas y 3 mil muertes de cabezas de ganado. Sus presas apenas tienen para soportar el plan de riego 2006.

Chihuahua tiene falta de lluvias desde hace 13 anos y el agua de la entidad sólo alcanza para las necesidades básicas de la población. Es una infamia permitir que en las zonas indígenas, como la de Guachochi, los ninos tarahumaras beban ""agua de chocolate"", una mezcla de lodo, que usan también para asearse y cocinar.

En Durango, por ejemplo, la sequía que inició las primeras semanas de enero es la más severa desde hace más de 80 anos, y los estragos en el campo son alarmantes. En Chiapas, las regiones Costa, Soconusco, Frailesca, Centro y Selva enfrentan problemas de sequía y escasez de agua, debido a la deforestación y al deterioro ambiental.

Lo peor de todo es que el Fondo Nacional de Desastres, dependiente de la Dirección General de Protección Civil, de la Secretaría de Gobernación, no tiene recursos suficientes para paliar esta situación, mucho menos después de haberse usado, el ano pasado, en alguna medida para atender a las víctimas de los huracanes Stan y Wilma.En este caso se hacen esfuerzos para entender la carencia de dinero, pero no la falta de oportunidad para advertir de la sequía, toda vez que ésta responde a ciclos naturales de largo plazo, que debió haber sido científicamente calculada por los expertos y, por ende, prevista por las autoridades o centros académicos estudiosos del clima.El hecho es que las respectivas inversiones estatales de infraestructura hidráulica no son suficientes para solventar la dramática situación, que debe ya ser considerada una emergencia nacional, pues millones de vidas de mexicanos podrían ser muy afectadas, dado que esto parece ser un callejón sin salida.Aquí no cabe esperar a que la naturaleza revierta su tendencia un día de estos, o a que, en un incierto futuro, se generen unos cuantos recursos. La tragedia civil que se está incubando es de tal magnitud, que no habrá, el día de manana, quien pueda hacerle frente, por lo que el sentido de urgencia se impone. Las unidades de Protección Civil, estatales y federal, tienen que exigir la dotación de condiciones para evitar que esta situación avance: a la muerte del ganado y a la falta de cultivos le siguen las enfermedades y la mortandad de personas, sobre todo de ninos. Por lo tanto, sería criminal ignorar un problema así.Ya no hay tiempo para esperar a que los plazos políticos o económicos sean propicios para comenzar la obra de protección civil. Las acciones no admiten dilación, deben comenzar desde ahora y proseguir todo el tiempo que sean necesarias.Urgen recursos para infraestructura, para detener la deforestación y para llevar agua a esas comunidades que hoy beben ""agua de chocolate"".Stan y Wilma.

En este caso se hacen esfuerzos para entender la carencia de dinero, pero no la falta de oportunidad para advertir de la sequía, toda vez que ésta responde a ciclos naturales de largo plazo, que debió haber sido científicamente calculada por los expertos y, por ende, prevista por las autoridades o centros académicos estudiosos del clima.

El hecho es que las respectivas inversiones estatales de infraestructura hidráulica no son suficientes para solventar la dramática situación, que debe ya ser considerada una emergencia nacional, pues millones de vidas de mexicanos podrían ser muy afectadas, dado que esto parece ser un callejón sin salida.

Aquí no cabe esperar a que la naturaleza revierta su tendencia un día de estos, o a que, en un incierto futuro, se generen unos cuantos recursos. La tragedia civil que se está incubando es de tal magnitud, que no habrá, el día de manana, quien pueda hacerle frente, por lo que el sentido de urgencia se impone. Las unidades de Protección Civil, estatales y federal, tienen que exigir la dotación de condiciones para evitar que esta situación avance: a la muerte del ganado y a la falta de cultivos le siguen las enfermedades y la mortandad de personas, sobre todo de ninos. Por lo tanto, sería criminal ignorar un problema así.

Ya no hay tiempo para esperar a que los plazos políticos o económicos sean propicios para comenzar la obra de protección civil. Las acciones no admiten dilación, deben comenzar desde ahora y proseguir todo el tiempo que sean necesarias.

Urgen recursos para infraestructura, para detener la deforestación y para llevar agua a esas comunidades que hoy beben ""agua de chocolate"". (El Universal).

"