Luis Guillén, coach mental, trabaja con programación neurolingüística, hipnosis y otras herramientas desde los 17 años, especializándose en distintas disciplinas para trabajar en la reconfiguración mental de sus pacientes y que puedan a través del cambio de hábitos, potencializar sus aptitudes, entre otros efectos.
¿Para empezar qué es el coaching mental?
Es una herramienta derivada de muchas otras, emocionales y mentales, como programación neurolinguística, hipnosis y neurociencia; en conjunto lo llamo coaching mental, que como tal sí existe, pero tiene varias vertientes, por eso también lo llamo Neurotrance.
Esfuerzo y dedicación
¿Hace cuánto que se dedica a esto y cómo empezó?
Llevo nueve años en este trabajo, estudié con mucha gente en el extranjero; me interesé desde los 17 años de edad pero fue complicado porque para ese tiempo los estudios eran muy costosos, así que poco a poco fui completando cursos.
Hasta que termino de trabajar en Televisa Chiapas me voy a la Ciudad de México y empiezo a trabajar en un empresa de coaching y a partir de eso empecé en el campo de una manera más profesional, dejo ese empleo y me dedico a desarrollar esto, hoy en día llamo coaching mental o Neurotrance.
¿Qué es lo que abarca o a qué va encaminado?
A algo que se llama reprogramación mental, que es reeducar y rentaran neurológicamente al cerebro. Todas las conductas que tenemos son prácticamente aprendidas, solo un 15 por ciento (aunque aún se especula mucho sobre el porcentaje) es genético, lo demás es una carga de aprendizaje; entonces lo que se hace es trabajar con esa carga de conductas aprendidas y regenerar el cerebro mental y psicológicamente.
Un ejemplo es cuando hay enojo, una persona reacciona de cierta forma y otra, aunque le digan lo mismo no va a reaccionar de la misma manera, esto es porque su programa mental hace que actúe diferente.
Lo primero que se hace es ver por qué reaccionan de determinada forma, qué programas o pensamientos generan sus acciones y empiezan a trabajar con procesos como programas de comunicación y lenguaje, hipnósis de varios tipos (para trabajar el subconsciente) y neurociencia o neurofisiología (para la parte neurológica y física del cerebro).
¿Puede servir para potencializar las aptitudes de las personas?
Sí, para aprender y modificar cualquier aspecto psicológico y emocional. Una habilidad viene de ese factor, del psicológico y el emocional. Decía Henry Ford: “Si tú crees que puedes o si crees que no puedes, estás en lo cierto”. Esto es cierto y hay quienes aunque tengan las habilidades no las desarrollan porque hay factores emocionales y mentales que les impiden avanzar en este sentido.
¿A qué personas atiende?
Políticos, niños, amas de casa, todos los que tengan una dificultad. En el caso de niños es muy sencillo, es por sus conductas, el niño no hace la tarea, no hace caso, tiene miedos nocturnos (que es muy común), inseguridades, sufre bullying, todo este tipo de factores y los puedo ayudar.
¿En estos nueve años de trabajo qué es lo más complicado con lo que ha encontrado?
Cada caso tiene su grado de complejidad, pero a lo mejor es un caso que tenía parálisis, ataques de pánico e inseguridad, todo en un mismo paquete y la verdad sí fue un caso que llevó bastante tiempo.
Hay también otros casos con trastornos bipolares que no se pueden modificar pero sí establecer parámetros para que el paciente mejore. Es difícil pero además me parece interesante porque muchas veces hay otras cosas detrás.
Están las fobias, agorafobia por ejemplo, hay gente que no puede salir a los exteriores, que no duden viajar en avión, he tratado a muchos. El problema pareciera muy complicado pero con estas técnicas no lo es.
¿Te apoyas en otras ciencias, y en cuáles?
En muchas, psicología, neurociencia, neuropsicología, neurofisiología, linguistica, física, química y otras que he usado a través del coaching.
Problemáticas
¿Qué es lo más común que encuentras?
Miedos, inseguridad, problemas de pareja, tabaquismo, alcoholismo y últimamente mucho consumo de marihuana en jóvenes; también ataques de pánico, de tres a cuatro al mes.
¿Y lo menos común?
Fobias raras, a interiores por ejemplo… Otra que traté fue a las líneas en el piso, que fue muy extraña, pero la mente humana puede generar capacidad para todo, hasta para las complicaciones.
Al haber trabajado en la Ciudad de México y Chiapas, ¿se puede decir que los capitalinos son de una manera y los chiapanecos de otra, en cuanto a los problemas que desarrollan?
Definitivamente, en cada región son diferentes y empieza por el lenguaje. Una vez hipnoticé a un argentino y quise que hiciera algo en hipnosis y no lo hizo porque el término que usé, como lo tomamos nosotros y como lo emplean ellos es totalmente diferente; por eso cada que voy a un lugar tengo que adaptarme al lenguaje.
¿Qué tanto se ha topado con el escepticismo de los que lo rodean, tal vez no tanto de los pacientes?
Incluso de los pacientes. Alguien que entró me dijo que habían intentado con él varios hipnotistas y los nombró, varios reconocidos y no pudieron, conmigo pudo. La diferencia es que ellos que hacen espectáculos es sólo un segmento, lo mío es un espectro más amplio y parece que hago como show, pero es más profundo.












