El 80 por ciento de los modelos de negocios está en riesgo, debido a que cada vez hay más desarrollos científicos, tecnológicos y sobre todo empresariales, que representan mayor competencia, garantizando la supervivencia de aquellos que sean más revolucionarios.
Lo anterior lo comentó Jesús Vega Herrera, investigador mexicano, durante la plática “Innovación abierta y transformación digital”, organizada por el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación, en el marco del Día del Inventor Mexicano, conmemorado desde 1993 para reconocer la labor de estos personajes cuyas contribuciones han impulsado el desarrollo y la innovación en nuestro país.
Comentó que el riesgo tiene que ver con una desmaterialización de la realidad, es decir, que se avanza cada vez más hacia la digitalización para ofrecer servicios. El riesgo incrementa si el modelo de negocio de una empresa relacionado con ventas y servicios no se adapta.
Mencionó que hay modelos nuevos que permiten nuevas experiencias tanto digitales como físicas, que si las empresas no avanzan se va generando un mayor riesgo de estancamiento.
Añadió que el 10 por ciento de las empresas están en extremo riesgo si no hacen algo en su desarrollo e innovación tecnológica. En riesgo moderado están el 80 por ciento si no de adaptan, esto incluye también a las instituciones privadas, como escuelas y los gobiernos.
Un error muy frecuente es la falta de gestión de la innovación, por lo que no se generan resultados positivos en el corto plazo, esto ocurre en al menos el 82 por ciento de las empresas e instituciones. También ocurre que no desarrollan las etapas de la innovación en un corto periodo.
La innovación abierta es un paradigma que supone que las empresas pueden y deben utilizar ideas externas, así como ideas y vías internas y externas hacia el mercado. Ha cobrado relevancia en los últimos años en varias partes del mundo, muy útil para empresas e instituciones.
Se trata de un proceso donde los actores internos y externos tienen un protagonismo similar. Se presenta como un modelo donde los nuevos productos provienen tanto de fuentes internas como externas, y donde estas pueden entrar a formar parte del proceso de innovación en todos los puntos de la cadena, hasta llegar al producto final.
Algunas ventajas son contar con nuevas ideas que, acopladas a las producidas en el interior de la organización, permiten un mejor desempeño optimizando recursos y tiempo, acceder a problemas reales y demandas de mercado, mayor acercamiento universidad-empresa y acceder a nuevas formas de financiamiento.











