El cumplimiento en materia de prevención de lavado de dinero en México dejó de ser una función documental para convertirse en una disciplina tecnológica basada en datos y riesgos.
Los mecanismos automatizados deben ser amplios y cubrir toda la operación de la prevención de lavado de dinero. No es solo digitalizar documentos para subirlos en formato PDF; la norma obliga a tener controles operativos que sean medidos y trazables.
Así lo explicó Jeaneth Ayala, contadora pública y licenciada en derecho, especialista en el tema, y comentó que lo primero que debe hacer un mecanismo automatizado es la búsqueda en listas negras.
Es bastante común que empresas reciban dinero como anticipo y facturen a una persona que estuvo en listas negras de una institución de seguridad, pero no se dan cuenta hasta un mes después, cuando ya se entregó el bien inmueble.
Monitoreo
También debe ayudar a monitorear permanentemente las operaciones, la frecuencia, el tipo, con qué moneda, para llegar a un perfil transaccional. Todo esto, previo a la presentación de avisos. Debe ayudar a llevar el expediente digital, la generación de avisos, reportes para validar la información de la actividad vulnerable.
El mecanismo debe ayudar a hacer más fácil la presentación de reportes que solicita el Servicio de Administración Tributaria (SAT), así como para atender las auditorías y las visitas de verificación.
“Un mecanismo automatizado no es digitalizar documentos, es convertirlo en un control operativo y que reduzca el riesgo de ser utilizado para lavar el dinero, pero también el riesgo de ser multado por la autoridad”.
Los sujetos obligados son las instituciones financieras (como bancos, casas de bolsa y Sofomes) y los negocios de actividades vulnerables (como casinos, notarios y joyerías).












