Aunque la mayoría de los establecimientos iniciaron sus actividades este 1 de julio, previo protocolo aprobado por el Consejo de Salubridad, como parte de la nueva normalidad y de la reactivación económica, el cambio tan drástico para Chiapas de estar en semáforo naranja y regresar en pocos días a rojo, ha obligado a que el 60 por ciento de las empresas se tengan que resguardar hasta nuevo aviso, remarcó Arturo Marí Domínguez, presidente en el estado del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
“Sólo siguen los que tienen actividades esenciales, son los que han venido trabajando con muchas limitaciones; el llamado es a tomar conciencia de la situación y buscar la fuente que sea confiable y que corresponda al estado”, complementó.
Lo que genera incertidumbre, cuestionó, es qué argumentos utilizaron las autoridades locales para activar el color naranja; se hizo un esfuerzo considerable de las empresas para cerrar y por la parte oficial para restringir la movilidad ciudadana, sin embargo, los altos contagios no cedieron.
Entrevistado sobre el tema, remarcó que desde hace unos días el organismo empresarial manifestó su desacuerdo de regresar a las actividades habituales este 1o de julio, al tomar en cuenta las reacciones de personas con casos confirmados, del desabasto de medicamentos y defunciones, reportes que diario se dan a conocer en los medios de comunicación.
El semáforo naranja permitió la apertura de los establecimientos con actividades esenciales o no, pero con todas las medidas sanitarias que establecieron las autoridades; antes del 1 de julio, un porcentaje de empresarios invirtió dinero para reanudar y cumplir con las disposiciones y regresar a sus labores pero, en menos de una semana, tuvieron que volver a cerrar.
“Es un golpe para el ánimo de la gente, lo decíamos: no era el momento, cada quien tiene que ser responsable y evaluar si es el mejor espacio para abrir, que cada quien tome una decisión consciente”, remarcó el líder del sector.
Marí Domínguez detalló que, pasar en una semana de un color a otro, se traduce en otro duro golpe para el gremio y se agudiza más al no observar apoyos estratégicos por parte de las instancias gubernamentales locales.
Lo que ahora recomienda el sector empresarial, es que aquellas personas que están al frente de empresas legalmente establecidas mantengan la calma y no relajen las medidas sanitarias, particularmente las que tienen que ver con la utilización del cubrebocas, que ya se hizo obligatorio en la capital chiapaneca.
El CCE en el estado de Chiapas, cada año tiene afiliaciones de entre cinco y seis mil empresas locales; de ese número, un 60 por ciento se encuentran en estos momentos en “stand by”, es decir, sin ningún tipo de actividad debido a que consideran que aún no hay condiciones sanitarias para reabrir.
Una de las situaciones que se observó en la capital de Chiapas, es que las plazas comerciales optaron por bajar, de nueva cuenta, las cortinas de sus negocios. Sólo se observaron filas con personas que se disponían a realizar pagos en las tiendas departamentales, pero los otros servicios fueron suspendidos.
Sobre el llamado oficial por parte de la autoridad de salud en el estado para retroceder en las actividades comerciales, dijo que aún no lo tienen pero que el semáforo en rojo indica que sólo pueden estar activas las empresas con actividades que son esenciales.
Uno de los problemas más grandes que se ha tenido en la pandemia, consideró, es que la información oficial no ha sido la adecuada; en su momento, reconoció, la instalación de un Comité de Abasto para Situaciones de Emergencia ayudó al gremio a tener información de primera mano.
Con la suspensión que se dio de las conferencias locales, la única forma de enterarse de lo que está pasando con la pandemia, remarcó, es a través de los medios de comunicación; sin embargo, por redes sociales los datos pueden ser erróneos.
Una de las situaciones observadas en los primeros dos días del mes de julio, dijo, es que en cuanto las plazas comerciales abrieron la población abarrotó esos lugares, a sabiendas que la entidad estaba en semáforo naranja, sin que implicara la terminación de la crisis sanitaria.
La sociedad, enfatizó, también tiene que actuar con cautela y, aclaró, no se trata de regresar a la normalidad por mera necesidad económica, se tiene que cuidar la salud de la población para que los daños en todos los sentidos no sean mayúsculos.












