Si se pudiera regresar el tiempo, las autoridades municipales de San Cristóbal de Las Casas de éste y los recientes trienios no habrían padecido los dolores de cabeza ocasionados por la generación de decenas de toneladas de residuos sólidos, sino que buscarían a Ciriaco Urbina para que, como lo hizo en los años de 1930 y 1940 con su carretón y su caballo mostrenco, los recogiera y tirara en alguno de los muchos terrenos de las afueras de la ciudad.
En la última entrevista amplia concedida antes de su muerte, el cronista de San Cristóbal, Manuel Burguete Estrada refirió que en aquellos años la generación de basura no representaba ningún problema para las autoridades ni para los habitantes, porque “los vecinos tenían casa, patio, traspatio y sitio y en este último se quemaba la basura o enterraban los desechos de verduras y frutas. No había problema, no había basura en las calles porque se quemaba en los sitios, abrían un agujero, la quemaban o enterraban”.
“Recuerdo que el que recogía la basura que era muy poca, tal vez menos de 20 toneladas al día, era don Ciriaco Urbina en una carreta. Fue en los años de 1930 y 1940 cuando la basura empezó a ser un problema”.
Recolección
Abundó: “Recogía poca basura y la iba a botar a los terrenos inmensos que había en San Cristóbal del lado poniente. Ahí aprovechaban la basura para cultivos. Ahí empezó la recolección de basura ya en forma porque iba creciendo la ciudad”.
Entrevistado a propósito de los problemas que se han padecido en la ciudad coleta por la recolección y depósito de las más de 250 toneladas diarias que se generan, Burguete Estrada comentó que en aquellos años “eran 15 mil o 20 mil habitantes. Continuó: “Don Ciriaco pasó los años 30 y 40 con su carretera llevando los desechos. Y luego se siguieron tirando en los campos vacíos. La ciudad terminaba en el lado sur donde está la Colón; del norte en terrenos donde ahora está el mercado José Castillo Tiélemans que eran de Rogelio Cancino; del lado oriente, la iglesia de Guadalupe, y del poniente en el Puente Blanco”.
Recordó que durante del ayuntamiento de 1974 a 1976, presidido por el químico Augusto Ruiz Bonifaz, y del cual él fue síndico, la basura se tiraba en un terreno de lo que es ahora el barrio de María Auxiliadora, que eran cien hectáreas vacías, pues no había más que unas cuantas casitas. Ahí la tiramos durante tres años con mucha facilidad. Por suerte fortuna, el regidor suplente, Valeriano de la Cruz Morales nos ayudó para tirarla en ese lugar”.
Expresó que en su último año de gobierno en 1976 “compramos el primer carro compactador de basura que costó la fabulosa cantidad de 120 mil pesos. Y los fuimos a traer a Brownsville, Texas. Fuimos con un chofer que lo trajera y lo pusimos en exhibición como una semana para que los coletos quedaran con los ojos cuadrados mirando un carro cómo compactaba la basura. Fue el primer carro compactador de basura”.
Afirmó que “en los siguientes trienios empezó con problemas y la tiraban más afuera de María Auxiliadora rumbo a Corral de Piedra o por el panteón municipal, donde había grandes terrenos. No había montones de basura en las esquinas. Nadie sacaba a tirar basura, la aprovechaban o quemaban. Y así fue en el mercado de San Francisco que duró cuatro años y el de La Merced que duró 20 años. Se recogía poca basura.
Burguete Estrada subrayó que “ya a partir de los 90 fue terrible. A partir de la presidencia del ahora difunto Jorge Mario Lescieur Talavera se empezó a llevar a Predio Santiago”, pero en los trienios recientes ha habido muchos problemas porque “los hermanos de esa comunidad predio Santiago a cada rato piden mucho dinero; es un negocio indebido”.
En su opinión, “la solución al problema de la basura es un relleno sanitario bien hecho porque es una injusticia que Arriaga, Ocozocoautla, Huixtla y Tonalá, por ejemplo, tengan rellenos de lujo y San Cristóbal que es una ciudad importante no lo tenga. Con eso se acabará el problema. De lo contrario andarán por acá o por allá”.
Sugirió a la alcaldesa Jerónima Toledo Villalobos, que aplique el decreto del 16 de diciembre de 1976 que “el Congreso del estado me autorizó para cobrar la recolección de basura en San Cristóbal, pues sigue vigente, lo aprovechó Jorge Mario y lo cobró Sergio Lobato”.












