En el año 2015 se reportaron seis suspensiones a tatuadores ambulantes y una a establecimiento en la capital del estado por no contar con los respectivos permisos, informó el coordinador de Control Sanitario de la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios (Dipris), dependiente de la Secretaría de Salud estatal, Martín Alfredo Ligono Jiménez
Los tatuadores deben de contar con dos documentos expedidos por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Uno de ellos es para el funcionamiento del establecimiento, el cual es gratuito, y el segundo avala al tatuador por contar con los conocimientos necesarios en el control del material, herramientas, primeros auxilios y uso de anestesia.
La tarjeta de Control Sanitario tiene un costo de alrededor de 4 mil 700, es individual y debe renovarse cada dos años. Los interesados deben estar avalados por instancias como Protección Civil o la Cruz Roja, que garanticen que el tatuador ha llevado un curso de capacitación. Es indispensable contar con papeles que acrediten su conocimiento para poder realizar estos trabajos, comentó Ligono Jiménez.
La persona que esté interesada en realizarse un tatuaje o perforación debe observar estos permisos y que las condiciones del lugar garanticen su seguridad, que cuente con agua potable, esterilizador para los instrumentos que se utilizan e higiene del lugar. Por su parte los tatuadores deben informar los riesgos a los que se expone el cliente al realizarse un tatuaje o perforación.
Cuando un menor de edad se práctica una perforación o grabado en la piel, dijo, debe de llevar la carta de consentimiento de los padres, donde se autoriza el permiso.
Finalizó diciendo que los establecimientos están sujetos a una verificación sanitaria permanente, con que se determina las condiciones del establecimiento; se busca que no haya riesgo de contaminación; que cuente con equipos de esterilización y material en buenas condiciones; y las agujas usadas deben ser desechadas de forma adecuada mediante el manejo de los residuos peligrosos biológicos.












