A tres meses del fuerte sismo ocurrido el 17 de julio, el Palacio de Los Zopilotes permanece cerrado y acordonado como consecuencia de las severas afectaciones que se registraron en algunos lugares.
Este es uno de los edificios emblemáticos de Tapachula, construido entre 1969 y 1970.
Este habría sido el primer edificio de grandes magnitudes construido en la ciudad, por lo que es considerado un símbolo arquitectónico e histórico; fue clausurado de manera preventiva por autoridades de Protección Civil, quienes determinaron que no existían condiciones de seguridad para continuar con las actividades administrativas y atención al público.
Desde entonces, la Oficialía 03 del Registro Civil que operaba en la parte baja fue desalojada y reubicada, mientras que el acceso permanece acordonado y con sellos de clausura, por lo que el edificio luce vacío, con grietas visibles en muros y columnas que a la fecha no han sido intervenidas.
El arquitecto Hans Vela afirmó que, a tres meses del sismo, lo que más preocupa es que hasta el momento no existe un proyecto oficial ni recurso etiquetado para el rescate, reforzamiento y restauración del inmueble.
Dijo que las autoridades no han informado sobre un dictamen estructural definitivo ni sobre una ruta técnica y financiera para su rehabilitación al tratarse de un edificio con valor histórico.
“Es parte de la identidad de Tapachula, no puede quedarse cerrado y en el abandono. Cada mes que pasa sin intervención, el daño se hace más grande por la humedad y la falta de mantenimiento”, abundó.
Su cierre prolongado deja en incertidumbre si volverá a abrir sus puertas o quedará como “otro inmueble histórico perdido por la falta de atención tras un desastre natural”.











