La Clínica de Salud y otras propiedades en Acteal se encuentran en disputa entre las presuntas dueñas y los integrantes Organización de la Sociedad Civil “Las Abejas”; en días pasados tres mujeres acompañadas de sus familiares allanaron estos espacios destruyendo medicamentos y muebles, corriendo prácticamente a las “abejas” de sus terrenos.
A través de un comunicado, la mesa directiva de esta organización señaló que las hijas de Francisco Vázquez Hernández: María, Catarina, Rosa, Micaela y María II de apellidos Vázquez Pérez, desde el día lunes 16 de septiembre del presente año llegaron a dejar a la mesa directiva un oficio firmado por ellas, en donde decían que “nos daban un plazo de tres días hábiles para que desocupemos los objetos que se encuentran en nuestra Casa de Salud, argumentando que harán uso de las tierras y propiedades que les heredó su difunto padre”.
Sin embargo, relataron que esas tierras desde 1998 fueron donadas para establecer el campamento de desplazados “Los Naranjos” y el “Santuario de los Mártires de Acteal”, actualmente Casa de la Memoria y la Esperanza, sede de Las Abejas de Acteal como un memorial de los hechos ocurridos el 22 de diciembre de 1997.
Recordaron también que el 16 de septiembre llegaron al Sitio de Conciencia y Casa de la Memoria y Esperanza en Acteal, sus compañeras con sus hijas e hijos desplazadas del barrio Río Jordán, ya que les fueron destruidas sus casas.
“Hay una compañera de la tercera edad que tuvo que salir de su tierra porque le destruyeron su casa. Vinieron a Acteal pensando que aquí es un lugar seguro y no violento. Quienes nos han atacado vemos que en su corazón se les apagó la memoria de sus familiares masacrados”, expresaron.
Fue así que como “legítimos y únicas autoridades de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, en coordinación con las y los sobrevivientes de la masacre” decidieron no sacar los materiales que se encuentran dentro de la Clínica de Salud, y solicitaron la intervención de las autoridades gubernamentales para encontrar una solución mediante el diálogo y no con agresiones.












