“Hemos afectado directa o indirectamente la circulación del agua en el planeta por su uso intensivo y excesivo del vital líquido y su territorio”, resaltó el investigador del grupo académico Manejo Sustentable de Cuencas y Zona Costera del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Sergio Salinas Rodríguez, quien además sustentó que de no rectificar, los efectos se agudizarán por el cambio climático.
Con el objetivo de concientizar acerca de la crisis mundial del agua y la búsqueda de medidas para abordarla, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, prioriza este recurso y su saneamiento para el 2030, por lo que cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, con el objetivo de recordar su relevancia.
En el marco de la celebración, Salinas Rodríguez presentó la plática “El agua en el sureste mexicano”, donde explicó que del 73 % del agua que cae en forma de lluvia en la región, regresa a la atmósfera a través de la evaporación, mientras que 22 % escurre en los ríos y el 5 % se infiltra.
Toda la vida, explicó, depende de esta circulación del agua, pues ese 27 % que se queda, funge como sustento de procesos ecológicos y sociales, es por ello que “los ríos llevan literalmente vida a todos los rincones del paisaje”.
Afectaciones por manchas urbanas
El investigador explicó que los ríos son sistemas dinámicos que tienden a modificar su forma de acuerdo con los flujos de agua y sedimentos. Los movimientos de los ríos suelen ser predecibles cuando no hay modificaciones en el paisaje, pero cuando hay cambios por uso del suelo, las tasas de análisis se vuelven impredecibles y las afectaciones exponenciales.
“El crecimiento de las manchas urbanas en las cuencas, además de quitarse vegetación, regularmente se pavimenta o se aplana terreno, perdiéndose la capacidad de infiltración, lo que provoca más escurrimientos superficiales y exacerban el problema de la erosión”, indicó.
Sustentó que las inundaciones que ocurren sobre el río Grijalva y el Usumacinta tienen muchos años ocurriendo, y “el problema es que cada vez son menos predecibles, no por la cantidad de lluvia, sino porque el agua escurre en el paisaje transformado, y eso es muy difícil de modelar”.
Y acotó que “seguiremos padeciendo eventos de escasez, inundaciones y lamentablemente pérdidas”, esto si no se implementan políticas sustentables que no sólo busquen el bien humano, sino el bien común con el ecosistema.
Por último destacó la importancia que tiene el vital líquido con la conectividad del paisaje, siendo un elemento clave para el manejo y la conservación de los ecosistemas acuáticos, subrayando que “el agua sostiene al planeta”.











