La coordinadora estatal de Apoyo Psicosocial de la Cruz Roja Mexicana, Ana Palacios Lara, explicó que en febrero -mes del amor- aumentan los suicidios de jóvenes y parte de los factores se relacionan con diferencias o rupturas amorosas, problemas familiares y problemas de depresión.
Desafortunadamente, dijo, han encontrado a personas de entre 11 y 12 años con abuso de alcohol y otras sustancias, lo cual puede influir para que busquen otras salidas y eso implica quitarse la vida.
Los datos son alarmantes, enfatizó, debido a que Tuxtla Gutiérrez es la ciudad que concentra el mayor porcentaje de personas que se suicidan; durante el 2019 a través del número de emergencia 911 recibieron 79 reportes de personas que se mataron.
Sobre los problemas familiares y cómo los perciben los jóvenes, la especialista comentó que “la poca resiliencia que tienen es preocupante; cuando los padres se separan (…) es un duelo que afrontan” y puede generar inestabilidad emocional de no saber con quién pasará los siguientes meses.
Explicó que en el caso de los adultos mayores, los factores se vinculan al abandono de los hijos, problemas laborales o soledad; no obstante, la situación se complica más con los jóvenes, personas que apenas comienzan a vivir, y entender el contexto o la razón para privarse de la vida se vuelve más complejo.
“El trabajo de la prevención del suicidio sí es de todos (…), podemos aportar para que un joven pueda cometer esa situación. La sociedad debe entender la importancia de la salud mental, de asistir al psicólogo, buscar ayuda y alternativas”, remarcó.
La coordinadora estatal de Apoyo Psicosocial de la Cruz Roja Mexicana, enfatizó que sí existen datos acerca del uso excesivo de los jóvenes de videojuegos e Internet, sin embargo, es fundamental mantener un vínculo con los hijos, es decir, aunque exista un apego a la tecnología no habrá riesgo de que tengan ideas suicidas.
La benemérita institución, en coordinación con otras organizaciones y dependencias gubernamentales, pusieron en marcha una campaña para prevenir el suicidio que consiste en pláticas con alumnos que van desde la primaria hasta las universidades.
Sobre las cartas póstumas que están dejando los jóvenes que se quitan la vida, Palacios Lara consideró que refleja que las personas pidieron ayuda -a veces muy tarde-, aunque cada caso refleja un contexto completamente diferente.
“No tenemos que entender tanto esta situación, lo que tendríamos que hacer es buscar alternativas para apoyarlos (…), abrazar a los nuestros, preguntarles cómo está yendo su vida, si alguien los está molestando; el contexto directo”, finalizó.












