En medio| los medios

Cada día, la prensa; la radio; la televisión e internet, dan cuenta puntual de las muertes violentas en nuestro país. Estas, de unos anos a la fecha acaparan los titulares de los noticiarios y las primeras planas de algunos periódicos.

En cada nota se informa de los cárteles a los que pertenecen los ejecutores y pertenecían los ejecutados y de los posibles motivos de la ejecución. De este modo se publicita ampliamente el poderío de cada uno de los grupos de narcotraficantes y los medios se convierten en el vehículo idóneo para que entre ellos se manden mensajes.

El asunto empezó a complicarse cuando empezaron a aparecer junto a los ejecutados, cartones con mensajes dirigidos a otros cárteles o a las autoridades. Algunos medios escritos publicaban las fotografías de los mismos o los transcribían, y los conductores de los noticiarios y los programas informativos los leían en voz alta. El mensaje dejado en un cartón o en una manta, que tendría nula repercusión si nadie lo repitiera, adquiría trascendencia no sólo nacional sino internacional cuando era difundido por los medios y se convertía en una estrategia mediática fácilmente manipulable con fines de todo tipo.

Valdría la pena analizar la evolución de los primeros mensajes aparecidos en cartones mal escritos a las elaboradas mantas que aparecen, simultáneamente, con el mismo mensaje, en varios estados del país.

Podría resultar que las mantas utilizadas en un principio por los carteles para enviarse mensajes entre ellos, sean hoy utilizados para vulnerar posiciones políticas, sembrar sospechas o simplemente crear cortinas de humo. Y en medio de todo, los medios en este afán de proclamar verdades antes que informar, que es su tarea prioritaria.

Habrá que analizar qué es lo que ha cambiado en la sociedad que provocó que las noticias de sangre salieran de las últimas páginas de los diarios o las secciones policiacas a las que estaban relegadas, para acaparar las primeras planas, antes dedicadas a las declaraciones presidenciales, los triunfos deportivos, los desastres naturales o los grandes accidentes.

Lo mismo sucedía en la televisión. Los noticiarios ignoraron siempre la nota de policía, salvo en aquellos casos en los que pudiera estar involucrada una figura pública. Por ello resulta tan riesgosa la apuesta de violentar este acuerdo no escrito que ha mantenido las escenas de sangre, con una fuerte carga de violencia, fuera de la pantalla de televisión en la programación de factura nacional, incluidos los noticiarios.

Los medios de comunicación no pueden convertirse en mensajeros de la delincuencia organizada o de grupos con intereses particulares ajenos la sociedad. Tampoco pueden arrogarse el derecho de difundir todo lo que existe sin respeto a los derechos de los involucrados y de sus audiencias. Hay que defender la libertad de expresión de todos aquellos que intentan coartarla, pero en todo momento hay que tener claros sus límites.



Analista politico