María Guzmán Méndez, madre de ocho infantes, tiene que esforzarse e ingeniárselas para sacar adelante a su familia y sus cosechas ante la falta de fertilizantes derivado de la cancelación de los programas sociales.
Ella es una de cientos de familias que habitan la comunidad de Pajaltón, en el municipio de Tenejapa, que denunciaron que desde hace dos años viven en la miseria alimenticia ante la falta de apoyos federales para el campo y obtener mejores sembradíos de maíz.
“No llegan los programas sociales hasta acá, tenemos que ingeniarnos con todo, desde sembrar nabo, mostaza, para el autoconsumo y sólo así podemos ir sobreviviendo”, dijo.
Así como ella, decenas de mujeres indígenas de varias comunidades de Tenejapa, en la zona Altos de Chiapas, alzaron la voz para denunciar que desde hace dos años no reciben el apoyo de ningún tipo para el campo, lo que está provocando un deterioro en la alimentación de sus familias y además, ante la contingencia esta situación no les permite quedarse en casa.
María explicó que antes, en la hectárea donde siembra maíz podía obtener una producción de tres a cuatro toneladas por año, pero ahora saca casi una tonelada y con una mazorca muy “menuda”, explicó.
En la comunidad de Pajaltón todos viven del cultivo del maíz y frijol, y es de autoconsumo, lo que está pegando fuerte en las familias, ya que la producción sin el fertilizante se saca muy poco y no ajusta.
Por ello pidió a las autoridades a que reactiven el programa para que dicho insumo agrícola llegue de nueva cuenta a ellos y puedan producir igual o más de lo que sacaban hace apenas dos años.
Cabe destacar que el actual presidente en los inicios de su administración eliminó 12 programas sociales que incidían de forma directa al combate a la pobreza extrema, y por el contrario, privilegió la entrega de dinero en efectivo, lo que evidentemente se deja entrever como herramienta que provocó el incremento en el consumo de los pobres.












