En retorno a clases presenciales suman esfuerzos

En retorno a clases presenciales suman esfuerzos

Adaptación a las tecnologías de la información, trabajo en equipo, sortear diferentes carencias, superar diversos obstáculos, esfuerzo de los padres de familia y valorar el papel insustituible de los docentes, fueron algunas de las enseñanzas que ha dejado la pandemia en el ámbito de la docencia.

Estas se ponen en marcha en el retorno a clases presenciales después de dos años de confinamiento obligado por la crisis sanitaria.

El proceso ha tenido sus complejidades, pero era necesario, además de muy esperado por los padres de familia y alumnos.

Miriam del Pilar Gutiérrez Lugo, directora de la Escuela Primaria Matutina del Estado “Francisco I. Madero”, localizada en la 5.ª Norte y 4.ª Oriente de Tuxtla Gutiérrez, recordó que el regreso a las aulas fue gradual.

Se comenzó en enero en la modalidad escalonada y con un horario reducido por los protocolos de seguridad, los cuales se siguen manteniendo para preservar la salud de la población escolar y de los docentes, siempre con la aprobación de los papás.

Finalmente, el 16 de mayo retornó el 100 % de los alumnos y la plantilla docente, con el horario normal de 08:00 a 13:00 horas.

El retorno a clases ha devuelto a los menores la convivencia con sus compañeros, pero también ha mostrado una difícil realidad: el atraso en el aprendizaje de los estudiantes.

“Definitivamente no es lo mismo una clase en línea a una presencial; recibir la enseñanza en las aulas, directo de los maestros”, sostuvo.

Un reencuentro esperado

La maestra Dorian Guadalupe Alcazar Mijangos, con tres años de trabajo en esta institución, atiende a 25 alumnos de tercer grado y considera que el regreso a la escuela ha sido difícil para algunos niños, pero para otros no tanto.

“En la primera semana he tenido niños que no se podían adaptar al proceso, incluso lloraban. También hubo mucha felicidad porque se encontraron con sus compañeros.

“Complicado en algunas etapas, como es el trabajo en equipo, el cual se está retomando; cuidar que se respeten los protocolos como el uso del cubrebocas”, destacó.

Ha habido casos de niños que por el confinamiento no se les vio en clases en línea, pero a presenciales se han reincorporado después de dos años.

“Llevamos un atraso. Semanalmente aplicamos algunos ejercicios para saber cuáles son las deficiencias que se tienen. Hemos notado un atraso en matemáticas, es lo más complicado y requiere de un gran apoyo para su comprensión. Hemos implementado lectura en voz alta para seguir avanzado”, compartió.

Padres deben estar comprometidos

Juan Cigarroa Manzo, docente desde hace 21 años y nueve impartiendo en esta institución, consideró que para superar el atraso que dejó la pandemia, los padres de familia se deben de sumar a estos trabajos.

Si bien a los alumnos les está costando adaptarse, la realidad es que están contentos de regresar a las aulas.

Los protocolos deben de mantenerse en todo momento, como es el caso del cubrebocas, lo que dificulta a los maestros dar clase, pero han sabido sortear esta situación; tal como lo hicieron en la pandemia.

Desde su experiencia, en estos momentos los padres de familia deben seguir de cerca la conducta de los menores para que su comportamiento sea mejor de lo que pida el maestro, que apoyen al docente para poder llevar a buen puerto el trabajo escolar, sobre todo el proceso de enseñanza-aprendizaje, y avanzar en este atraso que se presenta para que se pueda superar en el menor tiempo posible.

Para Mario, alumno del 5.º año grupo “A”, con 11 años de edad, expresó alegría por el retorno a clases presenciales y reconoció que la cercanía con el maestro Juan Cigarroa será indispensable para llevar un mejor aprendizaje.

“Vamos a poder aprender mucho mejor, porque antes costaba cuando algo fallaba en casa. Ahora que regresamos comprendemos mejor las cosas, aprendemos mejor. Tenía dos años de no sentirme así, me siento muy bien, es mejor presencial”, expresó.