Debido a que en la entidad no se cuenta con una contabilidad exhaustiva de todas las especies que viven en el territorio, existe el riesgo de que los incendios forestales que se registran en diferentes zonas extingan la flora y fauna que aún no se ha podido catalogar, opinó Ricardo Hernández Sánchez, director del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).
“Se infiere que, al no tener monitoreado y estudiado todo el territorio del estado, tenemos muchas especies que, seguramente, aún todavía no hemos identificado”, explicó.
Chiapas es uno de los estados más ricos en todo el territorio nacional en cuanto a biodiversidad se refiere; gracias a ello es que México es considerado un país megadiverso.
Hernández Sánchez, quien estuvo al frente de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), dijo que hace un par de años se llevó a cabo un programa mundial que se llamó “Cero Extinciones”, se realizaron monitoreos y se identificaron en Chiapas varias especies amenazadas y en peligro de extinción, muchas eran endémicas para el funcionamiento integral del ecosistema.
Aunque existen animales como el jaguar, guacamayas o tucanes, que están muy estudiados en el estado, mencionó, están otras de las que se conoce muy poco su hábitat y forma de vida, entre ellas las ranas, las salamandras y los roedores.
La falta de recursos humanos y económicos han limitado los monitoreos exhaustivos de la biodiversidad local; la mayoría de los que se han realizado son proyecciones sobre puntos de control que sirven para determinar el potencial y las riquezas naturales en el estado.
Sobre los incendios forestales, comentó que la estrategia nacional se ha hecho en tres ejes que son fundamentales: la prevención, atención y restauración; no obstante, remarcó que los daños se van a reducir, siempre y cuando en Chiapas no todas las actividades dependan del uso del suelo.
En la entidad, remarcó, cerca del 70 por ciento de las actividades productivas dependen del uso del suelo, ahí se ubican los ganaderos, los agricultores, empresarios del campo o ejidatarios y, mientras no haya actividades para cambiar de giro, el riesgo estará latente.












