En Chiapas, un estado pobre, donde la mayoría de la población económicamente activa se mueve en la informalidad, se ofertan las tierras más caras, pero también existen lugares donde los productos alimenticios se venden a un costo mayor que en todo el país. Aunque parezca paradójico, existe un sector poblacional que consume en esta tienda, contribuyendo a que la inflación no se detenga.
De acuerdo con una publicación de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), es la tienda Soriana Híper de Tuxtla Gutiérrez y otra Mega Soriana de la CDMX quienes tienen los precios más altos de todo el país, de mil 345.90 y mil 277.35 pesos, respectivamente.
El promedio del precio de la despensa de productos básicos se mantiene estable en el país tras la contribución de proveedores y distribuidores para atenuar el efecto de la inflación, dijo en ese momento el procurador federal del Consumidor, Ricardo Sheffield Padilla, al presentar el reporte semanal Quién es Quién en los Precios de Productos de Primera Necesidad.
En este contexto, de los productos contemplados de la canasta básica que son 24, uno de los que más ha elevado su costo es el aceite comestible de canola, pasando de 24 a 56 pesos y el frijol negro de 17 a 28.50 pesos por kilogramo, incremento que se notó desde principios de este 2022.
Los mismos comerciantes y vendedores de productos de la canasta básica exponen que desde mediados del 2021 las ventas no son las mismas, la población compra menos o más racionado.
Los abusivos con los precios
José Luis Nampulá, vendedor de enlatados y semillas, expone que no recuerda una situación similar donde las personas compraran contados los productos; por ejemplo, dos, tres chiles, un ajo, cuando antes la gente compraba por kilo para tener de reserva.
“Esto está complicado, no recuerdo una situación similar, donde las mayoría de los comerciantes se quejaran de las bajas ventas, donde los pasillos de los mercados estuvieran vacíos, le gente quejándose de los precios altos”, indicó.
En el caso de las carnes, en días pasados el kilo de pollo alcanzó los 78 pesos, sin embargo, los mismos compradores dan a conocer que existen lugares donde este producto ya se oferta en más de 80 pesos.
Lamentablemente existe el caso de personas que abusan en los costos, afectando más la economía popular y contribuyendo a generar una inflación ficticia.
De acuerdo con la definición de inflación en términos entendibles, por parte de economistas chiapanecos, se trata del incremento en los costos de productos y servicios derivado de un incremento en los insumos o la materia prima.
En relación a la oferta de estos productos que se hace más caro en una tienda de Tuxtla que en otros estados del país, expertos exponen que podría tratarse de una inflación ficticia.
Raúl Martín Domínguez Molina, economista y jefe de docencia de la Escuela Bancaria y Comercial, campus Chiapas, consideró respecto a este tema que esto impacta negativamente a la población.
“En el caso de los productos del campo, no están incluidos en la canasta básica, ellos generan algo que nosotros conocemos como subyacente. Pero qué pasa con esos productos de la canasta básica que se ofertan más caro en Chiapas en esta tienda, la población debe conocer este tema y dejar de consumir”, indicó.
En este punto, precisó que no existe otro motivo que la oferta y la demanda, en algunos casos los costos se elevan por factores como la escasez, y como no existe un tope de precios, puede seguir subiendo y no se puede hacer nada.
Los productos de la canasta básica tampoco tienen un precio fijo, se mueven a través de la oferta y la demanda.
“Es por ello que si esta tienda eleva su costo, y la población sigue comprando, le seguirá subiendo”, expuso el economista.
En relación al costo de mil 345.90 pesos de estos productos, en la citada tienda nos dimos a la tarea de hacer una pequeña comparación de precios en un supermercado local y se encontró el siguiente resultado.
La suma del costo de estos 24 productos tal como se estipula en la página de la Profeco, es de mil 074.01 pesos, teniendo una marcada diferencia con la tienda comercial citada, sus precios son los más caros del país.
No queda más que comparar
Para la señora Angelina Vázquez, ama de casa y madre de familia de dos menores de cuatro y diez años, con el panorama económico que se vive no queda más que buscar, caminar, comparar precios para encontrar alguna oferta y lograr que el gasto semanal y mensual rinda.
“Lo que hago y eso lo hacen más personas, es comprar la carne en algún lado o en algún municipio cercano como Berriozábal, donde hay a veces que se encuentra hasta 20 pesos más barato el kilo”, nos comenta.
Mientras que, en el caso de productos como el jabón y el azúcar, da a conocer que ha tenido que recorrer hasta seis tiendas para comparar y encontrar precios de hasta cinco pesos más baratos en estos productos.
Al hacer mención de los 24 productos de la canasta básica, nos comparte una dura realidad: “casi ya no compramos leche, atún, naranjas, manzanas; la verdad, no alcanza, con los gastos de la escuela y la comida se va todo lo que se gana, cada vez se compra menos y si queremos que alcance para lo necesario se tiene que buscar ofertas, no hay más”.












