Enfoque estratégico con AL

La relación de México con el resto de Latinoamérica es un asunto al que debe otorgársele una especial prioridad, pero que a todas luces se ha descuidado.

Desde el siglo XIX se ha buscado en América Latina una integración mutuamente beneficiosa; pero este proyecto se ha frustrado frecuentemente por causas deleznables o pasajeras, aunque muchas veces por la intervención de terceros.

A todos los países del subcontinente les convendría cultivar la no despreciable fuerza de todos ellos, reunida al actuar de común acuerdo en lo económico, en lo diplomático y en los aspectos esenciales que nos hacen comunes. México y cada una de las naciones a las que llamamos hermanas obtendrían el máximo beneficio para sus proyectos al apoyarse mutuamente, en lugar de competir y pugnar entre sí.

Mueve por ello a la reflexión lo que senala a El Universal el canciller Luis Ernesto Derbez, en el sentido de que existe una rivalidad tradicional entre México y Brasil, y que han aflorado diferencias entre los dos en torno a la visión del liderazgo del área. Comenta el canciller, por otro lado, que las relaciones con Chile sí sufrieron algún deterioro después de la reciente competencia por la presidencia de la OEA y en la cual fue electo el candidato chileno José Miguel Insulza.

La verdad es que México no va a recuperar un liderazgo, que perdió por alejar sus prioridades de desarrollo y de integración con América Latina, con planteamientos aislados, alejados de un proyecto conjunto. Es necesario, por lo tanto y así lo reconoce el canciller generar un enfoque estratégico en estas relaciones que determine los pasos que más beneficiarán los intereses de nuestro país.

En este momento, la diferencia fundamental con Brasil reside en que México no apoya la pretensión del gobierno de Lula de ocupar un puesto permanente, de nueva creación, en el Consejo de Seguridad de la ONU. Senala Derbez que Brasil podría llegar a ese puesto si lo hace bajo un esquema regional en el que acepte responder a los intereses del área y no sólo a los de su agenda propia.

No parece ser esa una exigencia imposible de aceptar, ni que Brasil se oponga a hacer específico ese compromiso. Por ello sería bueno que se informe a la opinión pública de México sobre cualquier negociación que se vaya a emprender al respecto: respaldar a Brasil, bajo esas circunstancias de apoyo común sería bueno para los latinoamericanos.

En el caso de Chile, el canciller Derbez asegura que el desacuerdo, surgido luego de la elección en la OEA, ha quedado atrás. Pero la pregunta que aún nos hacemos es si realmente estuvo justificada la actitud de México o si fue motivada ante la frustración del canciller Derbez y del gobierno mexicano por no lograr la presidencia del organismo.

Evitar estos desacuerdos innecesarios con Chile, país al que nos unen avatares históricos, es conveniente para ambos, pero sobre todo para nuestro gobierno.

Por otro lado, es positivo que, como informa el canciller, México analice con Venezuela un proyecto de respaldo conjunto al desarrollo del Caribe y que no se haya dejado influir la relación por los desacuerdos particulares del gobierno venezolano con Washington.

Es importante el buen afecto entre México y el resto de Latinoamérica, pero junto a ello es indispensable esta relación para México en términos de estrategia geopolítica y zona de influencia en la que cada una de las partes de nuestro continente salga beneficiada con una relación sana, respetuosa y duradera.(El Universal).