Enfrentamiento de docentes y federales

Enfrentamiento de docentes y federales

El agente de la Policía Federal está sentado, amarrado, con la cabeza cubierta. A su alrededor todo el equipo de sus compañeros decomisado del camión de turismo en que se dirigían al hotel. La unidad destrozada.

Un ataúd cercano y miles de maestros enardecidos, inquietan al elemento retenido. No hay tregua de ninguna de las dos partes en conflicto.

El contingente magisterial partió de la fuente Diana Cazadora. Avanzó hacia el centro de la ciudad capital. Al frente, el ataúd de madera, color gris. Un poco más atrás, un cartel enorme con el nombre del profesor David Gemayel Ruiz Estudillo.

La gente comentaba curiosa: “Ahí va el cuerpo del maestro fallecido”. “No, no creo, es solo simbólico”, dice otro.

Hay maestros por doquier. Y tal vez uno que otro infiltrado que aprovecha la coyuntura. Desde la 1ª Sur a la 2ª Norte, desde la Calle Central a la 6ª Oriente, ya hay campamentos de maestros. Y los miles que llegan después se acomodan sobre la avenida Central.

Y lo temido, pero previsto, ocurre en la 2ª Norte, entre 5ª y 6ª Oriente, frente al Hotel Safari. Es que tres camiones de turismo con policías federales, son destrozados a pedradas.

Los policías descienden, no utilizan armas ni gases, pero se parapetan con sus escudos. El resto del equipo queda en las unidades. Los maestros los toman y acomodan en la plaza central de Tuxtla Gutiérrez.

“Con cuidado, por favor. Los explosivos en la sombra, no en el sol, no vaya a ocurrir un accidente”, recomienda el vocero con el micrófono.

Un joven se acerca al ataúd gris, para tomar foto. La multitud enardecida reacciona y cuando lo van a agredir, el vocero los detiene: “Es de la prensa, déjenlo, está acreditado”, les dice.

“Pero que diga la verdad, que diga la verdad, el cabrón”, gritan reiteradamente los profesores alterados.

“Debemos mantener la calma”, les dice el vocero otra vez por el alto parlante. Una mujer toma el micrófono por un segundo y dice: “Estemos en máxima alerta, estemos tranquilos”.

Pero no todos le hacen caso. Y muchos presuntos maestros (o tal vez infiltrados como ellos dicen) hacen de las suyas con los peatones inocentes que caminan por necesidad en la zona aledaña.

Los acosan, los intimidan, les piden dinero y algunos intentan arrebatarles su celular. Algunos ciudadanos sufrieron retraso en sus trabajos por el bloqueo.

Otro grupo retiene dos ambulancias de Protección Civil Municipal, en la entrada del sótano de la alcaldía capitalina. Intentan prenderle fuego, pero no lo consiguen.

Alrededor de las 15:30 horas, un convoy con unos 20 camiones de turismo, 40 patrullas y hasta 10 ambulancias de la Policía Federal pasan por la caseta de la súper carretera Ocozocaoutla-Las Choapas. Viene refuerzo a Chiapas.

El policía retenido no ve nada, sigue con la cabeza cubierta y agachada, pero escucha a la multitud frenética. Más tarde, otros dos oficiales son retenidos, los cuales se supo a la noche de ayer, fueron liberados.