De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el promedio de vida de las mujeres trans en México es de 35 años. Diversos factores son determinantes para esta población, como someterse a cirugías mal hechas, tratamientos de belleza insalubres, suicidios, y uno de los principales y más graves, los crímenes de odio, de los que México ocupa el primer lugar.
La Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (Endiseg) 2022, reporta que al menos el 5 % de la población se identifica como lésbico, gay y bisexual, y que 0.9 % de las personas encuestadas se considera con identidad de género trans, es decir, que su vivencia interna del género no corresponde necesariamente con el sexo asignado al nacer.
La hipersexualización
La activista trans Maricarmen Pereyra Vázquez comentó que a las mujeres trans se les asigna un “deber ser” impositivo desde que rechazan sus privilegios de hombres biológicos. Se trata de la hipersexualización de sus cuerpos, es decir, ser más femeninas que una mujer biológica.
Aseguró que las mujeres trans que no entran en esos estándares sociales enfrentan rechazo, estigma, discriminación y segregación social porque el ojo masculino y machista de la sociedad las obliga a que, para poder encajar en el estereotipo de lo que significa “ser mujer”, deben hacerlo bien.
Esa visión lleva a miles de mujeres trans a someterse a todo tipo de procesos para moldear sus cuerpos y la mayoría de las veces de alto riesgo, que posteriormente tienen consecuencias fatales derivado a que en todos los estados del país —a excepción de la Ciudad de México— los gobiernos no proporcionan los tratamientos de reemplazo hormonal.
Cirugías mal hechas
En nuestro país muchas se someten a inyecciones de aceites, polímeros, plásticos y sustancias desconocidas, lo que ocasiona a la larga graves problemas de salud porque se necrosa la piel y se les cae, llegando hasta la extirpación de senos o amputación de alguna extremidad e incluso, lo más fatal, la muerte.
Otra razón que precariza más la situación de las mujeres trans es la falta de empleo digno que les impide tener ingresos suficientes. Al menos el 90 % de ellas en México están desempleadas y el resto ejerce el trabajo sexual, de belleza o como meseras.












