Este 2020 se cumplen 11 años que se decretó el Día Internacional Contra los Ensayos Nucleares. Desde que los ensayos nucleares empezaron en 1945, se han ejecutado cerca de dos mil pruebas, dejando consecuencias devastadoras para la humanidad.
Esta fecha tiene especial significado este año, al cumplirse 75 años desde que se realizara el test “Trinidad”, el primero de este tipo, en julio de 1945 en Estados Unidos.
Este 2020, la comunidad recuerda a las víctimas y a los supervivientes de los ensayos nucleares, y la mejor manera de reconocer su sufrimiento y honrarlos es evitando que haya más. Estos tests son reliquias de otra era, que no deberían tener cabida en el siglo XXI.
Fechas
En los primeros años de esta práctica, se prestó poca atención a sus efectos y al peligro de las lluvias radioactivas derivadas de los ensayos en la atmósfera.
Hoy la historia ha demostrado que las tragedias humanas y medioambientales resultantes de los ensayos nucleares, justifican la necesidad de conmemorar el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, teniendo en cuenta que las armas atómicas contemporáneas son cada vez más poderosas y destructivas.
Ante esta creciente amenaza, el 2 de diciembre de 2009, la Asamblea General aprobó por unanimidad su resolución 64/35 en donde se declara el 29 de agosto como el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares.
La resolución, que fue propuesta por la República de Kazajstán, apoyada por otros países, tendría como finalidad conmemorar la clausura del polígono de ensayos nucleares de Semipalátinsk, la cual ocurrió ese mismo día de agosto en 1991.
La primera conmemoración de este día fue celebrada en 2010, desde entonces la celebración se realiza mediante la coordinación de diversas actividades en todo el mundo, tales como simposios, conferencias, exposiciones, concursos, publicaciones, ponencias, programas de televisión y radiodifusión y otras iniciativas.
Posteriormente a este esfuerzo, en octubre de 2013, “convencida de que el desarme nuclear y la eliminación total de las armas nucleares, constituyen la única garantía absoluta contra el empleo o amenaza del empleo de armas nucleares”, la Asamblea General en su resolución A/RES/68/32, declaró el 26 de septiembre el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, con la finalidad de fomentar iniciativas internacionales para lograr la desaparición total del armamento nuclear.
Efectos en la salud
De acuerdo a la 46 Asamblea Mundial de Salud del año 1993, una sola arma termonuclear puede tener una capacidad destructora un millón de veces superior a la mayor arma convencional. La detonación de un arma nuclear produce una onda explosiva, una onda térmica, radiación instantánea, precipitaciones radiactivas e impulsos electromagnéticos.
Si se usaran a la vez varias armas potentes podrían producirse alteraciones ambientales y cambios climáticos mundiales.
En este evento se dio a conocer que gran parte de la información relativa a los efectos de las armas nucleares en la salud y el medio ambiente procede de los dos bombardeos que tuvieron lugar en 1945, cuyas consecuencias han sido y siguen siendo objeto de estudio.
Además, se hallan en curso otras investigaciones basadas en análisis de las pruebas nucleares, modelos matemáticos de distintos supuestos y otra información científica.
Mientras que los efectos inmediatos se desencadenan desde que la detonación ocurre, ya que produce tres fuentes principales de defunciones y lesiones: la explosión, la onda térmica y la radiación instantánea.
Por igual, una fuente inmediata de destrucción está constituida por los impulsos electromagnéticos que llevan al deterioro de dispositivos electrónicos, incluidos los necesarios en los servicios de salud.
En el informe de la Asamblea se detalla en este sentido que, inicialmente, la liberación de sustancias radiactivas y la exposición humana a las mismas desempeñaría una función secundaria en lo que respecta a los efectos en la salud.
Entre otros efectos inmediatos figuran las muertes y lesiones causadas por el exceso de presión, la destrucción y desplome de edificios y otras construcciones, el calor y el fuego. La exposición a la radiación instantánea (rayos gamma y neutrones) produce el síndrome de radiaciones acompañado de diversos trastornos y posiblemente de la muerte.
En dosis relativamente bajas daña la médula ósea. En dosis más altas se producen lesiones en el aparato gastrointestinal y en dosis muy altas en el cerebro.
Por ello, organismos internacionales continúan sumando esfuerzos para que los ensayos nucleares se suspendan de manera definitiva, toda vez que sus efectos negativos son de alcance mundial.












