"Ya sea por vías regulares, como los servicios médicos privilegiados, o por los meandros del peculado, el prevaricato y la corrupción, los dineros públicos se escurren de las arcas sin que nadie contenga las fugas.
El Universal ha registrado con tenacidad los sucesos más notorios, que no han producido correcciones ni averiguaciones serias.
Los diputados federales, que encabezan la lista de menor confiabilidad en la opinión pública, anaden a sus ingresos diarios, que casi triplican el salario mínimo mensual, un seguro médico, contratado con una empresa transnacional, al que se agregan servicios propios en la misma Cámara y una suma de 79 mil pesos anuales, que en muchos casos es rebasada.
De los 500 diputados, 426 han usado esa cantidad. En el caso extraordinario de Horacio Garza, víctima de un atentado, el monto ya es de más de 426 mil pesos, de los cuales la aseguradora MetLife sólo reembolsó 346 mil.
Aunque los legisladores afilan los dientes en las investigaciones contra funcionarios del Ejecutivo, lo que está bien, se indignan cuando son interrogados sobre las excepcionales prestaciones médicas que disfrutan, en un país en el que las instituciones de salud pública y de seguridad social funcionan precariamente y millones de personas quedan atenidas a sus magros recursos.
El diputado Cuauhtémoc Sandoval, que tiene a su ex cónyuge en un hospital de Chicago, preguntó a una reportera ""zQuieren que ella muera?"". No, por supuesto. Sólo queremos saber por qué la preocupación por la salud es mayor si se trata del pariente de un diputado que de un simple ciudadano contribuyente. Los diputados no van al ISSSTE, aunque son derechohabientes, tal vez porque se crean con más derechos.
En el otro lado de la moneda, el senador Juan Bueno Torio se declara víctima de una maniobra de sus enemigos, al verse involucrado en una vasta red de negocios, con amigos y parientes, armada cuando fue director de Pemex Refinación.
El de Bueno Torio, protegido con el fuero legislativo, no es un caso extrano en Petróleos Mexicanos. Actualmente, uno de los ex directores generales de la paraestatal, Raúl Munoz Leos, está sujeto a una investigación por cargos de abusos graves.
Es muy comprensible que si Bueno Torio tiene enemigos, éstos empleen las acusaciones para cargarle la mano, pero su responsabilidad es que él, como senador, enfrente las denuncias y se defienda como corresponda, hasta que las cosas queden suficientemente aclaradas. No puede desentenderse de los senalamientos si aspira a recuperar la confianza de quienes votaron por él.
Los latrocinios en Petróleos Mexicanos han contribuido de manera muy importante a minar la economía de la empresa, ya desprovista de sus utilidades por la Secretaría de Hacienda, saqueada por bandas de maleantes-de dentro y de fuera- que succionan el combustible de los ductos, y agobiada por créditos injustificados en un negocio de alta rentabilidad, como no sea el abuso.
Hay mucho dónde poner orden. (El Universal)
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