Entre cigarros y dulces, las matemáticas y ciencias

Entre cigarros y dulces, las matemáticas y ciencias

Con la caja de bolero en mano y la mochila a la espalda, Mariano Gómez Hernández, un joven adolescente, comercializa golosinas afuera de una plaza conocida en Tuxtla Gutiérrez.

Mientras vende dulces y cigarros, hace la tarea de la escuela.

Originario de la comunidad de Betania, Teopisca, Gómez Hernández dijo ser un recién graduado de la secundaria abierta, certificado que logró en ocho meses, junto a una boleta que no da indicios de alguna materia reprobada.

Con una voz decidida y motivado, Mariano comentó querer ingresar a la Preparatoria número Cinco de la ciudad. No sabe si sea la mejor escuela, solo que en abril inician las inscripciones y que ahí estará presente.

Sentado y con cuaderno en mano, Hernández comentó que “me gusta estudiar, quiero superarme, ayudar a mi familia, estar mejor, entre otras cosas más”.

Conocedor del trabajo modesto que su padre le ha enseñado, Gómez Hernández mencionó con orgullo ser un vendedor de dulces y chicles, gracias a ello, puede comprarse los lápices y útiles necesarios para su escuela, aseguró.

Con una jornada laboral dividida entre su padre y él, Mariano llega puntualmente a las 7 de la mañana la terminal de autobuses OCC, instala su cajón de dulces y a las tres de la tarde inicia el camino que lo lleva a la escuela.

En la noche, acompañado en la mesa de arroz, frijoles, y a veces algún caldo de res, hace su tarea. Su interés por las ciencias naturales le hace desear ser ingeniero en petroquímica.

Mariano sabe que en este mundo se viene a trabajar, sin embargo, dijo, le gustaría obtener alguna beca con la cual las cosas serían más fáciles de sobrellevar. Ya no tendría que esforzarse más y tal vez todo sería más tranquilo.

“Soy el quinto de nueve hermanos. En total somos 12 en mi familia, contando a mi papá, mi mamá y mi cuñada. A mi hermano mayor no le gustó la escuela. Los únicos que estudiamos somos mi hermana de 17 años y yo”, indicó Gómez Hernández.

Las fracciones, los monomios y polinomios, se han quedado en la memoria de Mariano, quien advirtió que lo que más le gusta de las matemáticas es la dificultad que pueden tener los ejercicios, no importa si tarda una o dos horas en obtener alguna respuesta, al final, las incógnitas quedarán resueltas.

Su origen y lo que puedan decir de él, a Hernández no le importa. Consciente de esos comentarios, indicó que sabe y conoce de su raza, por ende su propósito es seguir estudiando y lograr más de lo que ahora es.

“Vendrán pruebas y obstáculos difíciles, pero hay que echarle ganas al estudio. No importa dónde, lo importante es estudiar, aunque digan que no lo vamos a lograr. Hay que tener propósitos, el mío es ser alguien en la vida y lograr lo que quiero”, finalizó Mariano, quien también disfruta del ciclismo bmx, y cuando consigue prestar alguna, intenta uno que otro truco con sus “cuates”.