Entre el desprecio y el olvido

"Carlos Burguete * CP. Alguna vez tuvieron un nombre, un techo donde pasar la noche, ropa limpia, comida caliente, pero sobre todo, el afecto y el cariño de una familia, que por diversas circunstancias lo perdieron todo y que ahora, están en la calle y viven de la calle, donde además de carecer de lo más indispensable, los indigentes tienen la desdicha de enfrentarse al desprecio y el olvido de la sociedad.

Para las personas de la calle o comúnmente conocidas como indigentes, el deambular por la vía pública en busca de comida y un rincón donde dormir, representa la mejor forma de sobrevivir en las grandes ciudades, como es el caso de Tuxtla Gutiérrez, donde este fenómeno no solamente está presente, sino que cada vez más va en aumento.

Para el administrador de la estancia ""Una Noche Digna"", Daniel Alberto Vázquez Mendoza, muchas de las personas que se encuentran en condición de calle, han sido víctimas tanto de abusos por parte de sus familiares, como de diversas adicciones, como es el alcohol o las drogas, factores que han originado que salgan de sus hogares, con la finalidad de escapar del sufrimiento o del rechazo.

""Hay muchas personas de la tercera edad que les han quitado sus cosas, que sus hijos ya no los reciben, personas que por el alcohol o la droga los han dejado la calle. No olvidemos que los indigentes son un sector vulnerable que es motivo de abusos y de injusticias"", indicó Vázquez Mendoza.

Ancianos, discapacitados, indígenas, así como personas con problemas mentales, representan la población flotante del grupo de indigentes que se encuentran en las principales vialidades, parques y mercados públicos de ciudades como Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas y Tapachula.

A pesar de que no existe una estadística que revele el número de indigentes que se encuentran en la entidad, cada vez son más las personas que se encuentran en condición de calle, lo que indudablemente hace que este sector se convierta ya en parte de la imagen urbana de las ciudades y de igual manera de la indiferencia de quienes tratan de evitar el ver la realidad de quienes no han encontrado una mejor calidad de vida, que la que brinda la propia supervivencia.

De acuerdo con Daniel Alberto Vázquez Mendoza, diariamente la estancia ""Una Noche Digna"", la cual se ubica en la 3a Poniente entre 2a y 3a Norte, recibe en promedio un total de 32 indigentes, sin embargo ante los constantes descensos de la temperatura que se han registrado en la últimas semanas, la cifra llega en ocasiones hasta las 56 personas.

En este lugar, los indigentes no solamente cuentan con un alimento seguro y una cama para pasar la noche, sino que también reciben una valoración médica y psicológica, a fin de conocer el estado en que llegan a las instalaciones, además de garantizar la seguridad y convivencia del resto de las personas.

""A las personas se les da una sábana, colcha, funda, así como material de limpieza, el horario de atención es de 6:00 de la tarde. Además de ser un lugar de pernocta para la personas que viven en la calle, la estancia Una Noche Digna, brinda una ayuda a quienes acuden a este lugar, a fin de reivindicarlos a la sociedad, y con ello, poder aminorar el fenómeno social en que se ha convertido la indigencia en la ciudad"", expuso el encargado de esta estancia gubernamental.

Algunos indigentes se han convertido en personajes de las propias ciudades, como es el caso de ""Pituca"", un sujeto muy conocido por los habitantes de Tuxtla Gutiérrez, quien padece de sus facultades mentales y que recorre las calles de la capital del estado portando una túnica.

Entre los apoyos que se ofrecen en esta estancia, se encuentra la realización de trámites de la CURP, actas de nacimiento, asesoría jurídica, entre otras actividades.

Hasta la fecha, la estancia ha brindado atención a 13 mil 714 personas en situación de calle, sin embargo se estima que el número de indigentes en Tuxtla es mucho mayor de esta cifra.

Desafortunadamente muchos de los indigentes permanecen poco tiempo en este tipo de lugares, pues a decir del administrador de la estancia ""Una Noche Digna"", ellos están acostumbrados a la vida que le brinda la calle, así como a la facilidad con que pueden conseguir comida y algunas cuantas monedas que reciben de automovilistas y de peatones.

Olvidar a los indigentes es olvidar el sentido humano que como personas hemos adoptado como sociedad, sobre todo de las dependencias encargadas de brindar ayuda a estas personas que están en condiciones de vulnerabilidad y que en muchas ocasiones son objetos de burla y discriminación.

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