Entre los hallazgos, las invasiones y la caza furtiva

Entre los hallazgos, las invasiones y la caza furtiva

El cerro Meyapac, ubicado sobre el municipio de Ocozocoautla de Espinosa, es una de las 28 reservas naturales que están bajo la protección del Gobierno de Chiapas, contiene flora y fauna que son claves para la conservación del ecosistema en todo el estado, sin embargo, se enfrenta a problemas sociales que se han agudizado con el paso de los años.

Alejandra Alcazar González, coordinadora regional del Programa de Monitoreo Biológico en Áreas Protegidas, el cual depende de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), enfatizó que en el último recorrido que realizaron en la zona (del 21 al 23 de septiembre) documentaron una especie que es típica del lugar, pero que no se había detectado, se trata del tecolote sapo.

Es un ejemplar nuevo para la reserva, pero es muy difícil fotografiarlo por su actividad nocturna. Llega a medir más de 25 centímetros y su papel en el lugar es fundamental para mantener el control de especies de tamaño pequeño.

“Es un controlador de plagas de pequeños mamíferos, funge como un regulador de la estructura de sus alimentos (...), es una especie nocturna, no es fácil verlo en el día y por eso sirven los recorridos nocturnos para no tener ese sesgo entre los animales”, detalló la bióloga.

Sin embargo, aclaró que, aunque observaron un promedio de 56 especies diferentes en el recorrido, aún no se puede determinar el estado de salud de esta reserva natural, cuya extensión supera las mil 200 hectáreas; los resultados preliminares los tendrán a finales de este 2020.

Daños

Dentro de los problemas identificados sobresale que el cerro Meyapac ha sufrido una deforestación importante, es una zona que está rodeada de selva baja caducifolia, media y alta subcaducifolia. La reserva se enfrenta a la tala ilegal, los asentamientos irregulares (invasiones de personas) y también a un exceso de plásticos y materiales, producto de la actividad humana.

“La basura, ese es otro problema, aún no tenemos esa visión de tener nuestras áreas sin basureros, luchamos con esa problemática; a veces la contaminación viene de las personas que están ahí”, complementó. La zona también se enfrenta a una sobreexplotación de la flora y la fauna y se utiliza parte del terreno para actividades que no aportan a la conservación del sitio.

Algunos datos oficiales, producto de un estudio que realizó el entonces Instituto de Historia Natural y Ecología, detallan que la extensión del lugar superaba las mil 700 hectáreas (500 menos de las que hoy registra) y que el leoncillo, el tucán real, la iguana verde y la víbora de cascabel son las especies que enfrentan algún tipo de riesgo.

Alerta

Durante el recorrido, personal de la Semahn también identificó otra problemática: la ausencia de algunas especies a consecuencia de la intensa deforestación, situación que obliga a los ejemplares a buscar lugares arbolados para sobrevivir. “Sí se han visto estas tendencias de cambios, esto nos ayuda para las acciones de conservación en el sitio”, remarcó.

Dentro de los animales que no se han visto en la zona, a pesar de ser su hábitat natural, se encuentra el armadillo nueve bandas, una especie que es cazada para el consumo o venta ilegal. Todos los monitoreos comenzaron en el mes de abril y finalizarán en diciembre, en esos meses se recolectarán todos los datos para analizar las tendencias de cambio en la flora y fauna de varias áreas protegidas en Chiapas.