Los políticos mexicanos suman un ano más de descrédito y parece importarles poco de acuerdo con sus acciones.
A más de una década de que PRI, PAN y PRD se hayan turnado entre sí los gobiernos federales, estatales y municipales, nada cambia en la percepción ciudadana. Ya se ha dicho en esos anos, con base en las encuestas, que son los personajes públicos con el mayor descrédito del país.
Los resultados de la Encuesta Nacional 2008: Gobierno, sociedad y política sólo corroboran en este ano lo mismo, mientras otros sondeos han senalado que el abstencionismo rondaría casi 70% de los ciudadanos si se realizaran elecciones en este momento.
De hecho, según la encuesta, es el cuerpo político de esta nación el que enfrenta la imagen más negativa, con diputados y senadores, burócratas y políticos en la parte más baja de una lista en la que la familia, las universidades, la prensa, el Ejército, el Presidente y hasta la Suprema Corte de Justicia y la policía tienen una credibilidad superior a la del Congreso.
Oaxaca y Puebla son los mejores ejemplos: de acuerdo con la encuesta, si las personas tuvieran como vecino a su gobernador, sólo dos de cada 10 entrevistados le confiarían su patrimonio a Ulises Ruiz y Mario Marín, los mandatarios con los más bajos índices de confianza.
En cuanto a la imparcialidad, 60% en esos estados opina que su gobernador pone mayor relevancia a los intereses de su partido que a de los ciudadanos al momento de gobernar. zQué pasó? El partido político de Marín y Ruiz, el PRI, ganó abrumadoramente en las últimas elecciones parlamentarias y municipales en esas regiones. zNo se supone que para eso era la democracia, para suplantar a un gobierno si se está inconforme con él?
El abstencionismo, que ha llegado a más de 60% en los comicios locales, es muestra de que priístas, panistas o perredistas carecen ya de argumentos para decir que son distintos.
Si eso no fuera suficiente, en la misma encuesta se pidió a los participantes que identificaran a los partidos con un animal específico. La mayoría los comparó con un zorro, una hormiga y un perico.
Las diferencias radican en las características zoológicas que se le atribuyen a cada uno. En todo caso ser más astuto, más trabajador o hablar sin sentido, respectivamente, no los hace mejores gobernantes. Menos aún honestos y confiables.
En un país acostumbrado a tener siempre un tata, no es de sorprender que hayan comenzado también las mediciones en cuanto a preferencias para la campana presidencial del 2012. La credibilidad de esas proyecciones es discutible, pero reflejan también la intranquilidad de un país que parece sentir que políticos e instituciones, no están a la altura. (El Universal)











