Epidemiólogo advierte riesgo por marea roja

Epidemiólogo advierte riesgo por marea roja

James Gómez Montes, epidemiólogo chiapaneco, exhortó a la población a extremar precauciones al momento del consumo de mariscos en estos momentos, ante la presencia de la marea roja. Lamentablemente dos personas han perdido la vida en la entidad.

Cabe recordar que una familia de siete integrantes consumió almejas en Puerto Madero, y derivado a ello, dos menores perdieron la vida, uno más se encuentra intubado y cuatro están fuera de peligro.

De esta manera, se hace el llamado a la población a mantenerse alerta por los peligros que puede traer el consumo de ciertos bivalvos.

Gómez Montes dijo que “una persona que llegue a comer estos mariscos puede tener una intoxicación, y estas son severas, poniendo en riesgo la vida”. En las últimas horas la Secretaría de Salud emitió un comunicado en el que informó que hay veda por marea roja.

Este lamentable suceso ocurrió en Acaxman, en la zona de Tapachula. El abuelo, dedicado a la pesca, llevó almejas a su familia y el domingo los siete amanecieron intoxicados. Recientemente se reportó que los dos menores perdieron la vida en el hospital general de Tapachula “Manuel Velasco Suárez”.

En este sentido, la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios tendría que emitir una alerta sobre el consumo de moluscos bivalvos en el litoral chiapaneco.

Al tiempo de realizar operativos sanitarios en la zona de palapas en la costa chiapaneca, con la prohibición de ostiones, ostras, almejas, mejillones, cascos de mula, caracoles de mar, callo de hacha, pata de cabra, pata de mula, y demás moluscos de doble concha, los cuales filtran toxinas que pueden causar la muerte a quien los consuma.

El epidemiólogo agregó que “se tiene que ‘boletinar’ a los restaurantes, sobre todo a los que están en la costa, quienes no pueden vender por ningún motivo y durante el tiempo que dure la marea roja”.

Después de ingerir esta toxina, en 30 minutos se pueden presentar síntomas, como mareo, hormigueo de los labios, rostro, cuello, sensación de vértigo, dificultad para caminar y, finalmente, un paro cardiorrespiratorio.

Además el especialista expuso que, como se trata de una toxina, no hay un tratamiento específico.