Ernesto, 18 años en la conservación de los cocodrilos

El curador de cocodrilos comentó que estos animales pueden vivir entre 70 y 80 años; hay casos donde llegan hasta los 100 años. Cortesía
El curador de cocodrilos comentó que estos animales pueden vivir entre 70 y 80 años; hay casos donde llegan hasta los 100 años. Cortesía

Inspirado desde pequeño por las actividades que realizaba su madre con el manejo de los reptiles, Ernesto Eduardo Perera Trejo, curador del Museo del Cocodrilo en el Zoológico “Miguel Álvarez del Toro” (ZooMAT), ubicado en Tuxtla Gutiérrez, lleva más de 18 años realizando actividades de preservación, conservación y monitoreo de estas especies que tienen alta presencia en Chiapas y que fueron muy atacadas hace un par de décadas por las actividades humanas.

Con más de 10 años al frente de la Curaduría del Museo del Cocodrilo, tiene a su cargo el manejo técnico de la colección viva de estos animales en dicho recinto, además de las actividades museográficas de esa área.

La responsabilidad que también tiene Perera Trejo se traduce en los programas de alimentación de los cocodrilos, las rehabilitaciones clínicas, la reproducción de las especies y hasta la dinámica de esta población, para saber cuáles se van a otras unidades de manejo y cuáles entran a fases de investigación.

Con otros ocho años más de experiencia en el manejo de estos reptiles fuera de Chiapas, el curador relató que el ZooMAT cuenta con cocodrilos de pantano, de río y el caimán de anteojos, además de la tortuga-cocodrilo; en total hay 130 ejemplares.

Actividades

En un día habitual de trabajo en el interior de la reserva El Zapotal, compuesta por más de 111 hectáreas, Perera Trejo comienza con el pase de lista de los animales a su cargo. En ese momento también se hace una valoración de la conducta de los ejemplares, las posiciones, la reproducción (si hay cortejo o muestras de anidación) y hasta el estado anímico.

Después viene el proceso de alimentación y dietas para estas especies; en la parte laboral, revisa si los cocodrilos tienen o no apetito. Al siguiente día viene el proceso de limpieza del lugar destinado para su resguardo, ya que estos ejemplares también tienen el hábito de ingerir alimentos por las noches.

¿Agresivos?

Uno de los mitos que se tiene, enfatizó el curador, es que los cocodrilos son animales agresivos o peligrosos, no obstante, se trata de especies que sí poseen mucha fuerza, son rápidos y se defienden sólo ante una amenaza, normalmente, originadas por las actividades humanas.

“Es de reconocer todas las fortalezas que ese animal tiene y se deben respetar espacios; en determinado momento no se conocen ciertos hábitos o temporadas en cuanto a la reproducción y uno puede transitar por zonas donde existan nidos, imperceptibles para el ser humano, y el cocodrilo sale a defenderse”, relató.

A lo largo de 18 años de trabajar con estas especies, dijo, una de las anécdotas que recuerda en Chiapas fue una ocasión en la que que realizaba un monitoreo en un cuerpo de agua cristalina, junto a su equipo observaron cómo un ejemplar (de unos cuatro metros de largo) se desplazaba por debajo de la lancha en la que se movían.

Buenas noticias

De acuerdo con el curador, lo que se ha observado en los últimos años es que las poblaciones de los cocodrilos (muy golpeados hace unas décadas) se han ido recuperando no sólo en Chiapas sino también en todo el país, gracias a una veda que activaron las autoridades para que estas especies tuvieran un manejo sustentable.

“Aunque el panorama es bueno, aún se tienen que hacer tareas para garantizar la conservación de estos recursos, para que se traduzcan en beneficio de la ecología (...) pero también la economía con el manejo controlado”, complementó.

El buen trabajo que hicieron sus mentores, relató, le ha permitido que a lo largo de casi dos décadas de estar de cerca con los cocodrilos nunca haya sufrido algún tipo de ataque, pues ha tomado todas las precauciones en el manejo de estos animales que tienen una fuerza descomunal y que, en cuestión de segundos, pueden generar un daño importante.

Finalmente, relató que los cocodrilos, contrario a lo que la población piensa, comen -cuando son pequeños- entre un 18 y 35 % de su peso corporal, y conforme van creciendo -un adulto- consumen alimentos que son equivalentes al uno o tres por ciento de su peso a lo largo de una semana.