En Chiapas como en otras regiones del mundo existe un problema creciente en los márgenes de los cauces hídricos, pues la cobertura vegetal está disminuyendo y en otros casos despareciendo, desestabilizando la física del suelo provocando deslaves, erosión hídrica masiva, rompiendo las rutas de tránsito y refugios de especies de fauna silvestre, explicó Rodrigo Romero Tirado, especialista en fauna silvestre.
El miembro destacado de la Dirección General de Investigación y Postgrado (DGIP), dijo que, cuando se piensa en la deforestación, la mente suele evocar vastas extensiones de selva o bosque talado. Sin embargo, una de las heridas más profundas y silenciosas en la ecología tropical ocurre en los márgenes de los ríos: las zonas ribereñas.
Venas biológicas
Estos espacios conocidos en la ecología de la conservación como bosques de galería o franjas de amortiguamiento, funcionan como las verdaderas venas biológicas del territorio.
Cuando la cobertura vegetal en las orillas de los cauces hídricos desaparece, no solo se desestabiliza la física del suelo provocando deslaves y erosión hídrica masiva, sino que se rompen las rutas de tránsito y refugio de cientos de especies de fauna silvestre.
Frente a la degradación hídrica y la fragmentación del hábitat en el Soconusco, urge aplicar la biotecnología forestal y la ciencia de la conservación para reconstruir estos corredores verdes junto a las comunidades locales.
Para responder a este desafío con pertinencia territorial y a modo de referencia para intervenir otros espacios, Rodrigo Romero Tirado, especialista en fauna silvestre y docente de las licenciaturas en Agronomía e Ingeniería Forestal de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), lideró una jornada estratégica de reforestación y restauración ribereña en el municipio de Huehuetán.
La intervención no representa un esfuerzo aislado; se articula de manera formal a través del Cuerpo Académico de Agricultura Tropical Ecológica de la máxima casa de estudios del estado y de la plataforma de aceleración tecnológica Nodo Agrobiotech.
La biología de la vegetación
Desde la perspectiva de las ciencias biológicas, agronómicas y forestales, la recuperación de las riberas fluviales constituye una de las intervenciones de ingeniería natural más eficientes para garantizar la resiliencia microclimática.
La siembra técnica de especies arbóreas nativas en los márgenes del agua aporta tres beneficios ecosistémicos indispensables: sostén mecánico y filtración hídrica: el entramado radicular (las raíces) de los árboles nativos actúa como una malla que fija la estructura del suelo, previniendo el lavado de tierra por corrientes fuertes y filtrando sedimentos y agroquímicos antes de que contaminen las cuencas.
Corredores biológicos de alta conectividad: las riberas arboladas proporcionan refugio, alimento y rutas de migración seguras para mamíferos, reptiles, aves e insectos polinizadores que, de otro modo, quedarían atrapados en parches de vegetación aislados.
Mitigación de desastres y regulación térmica: la cobertura foliar genera microclimas frescos que reducen la evaporación excesiva del agua y amortiguan la fuerza cinemática de las avenidas hídricas durante las temporadas de lluvias intensas en el sur.
Saber campesino: sinergia
El valor metodológico de esta jornada radicó en romper el modelo tradicional, donde la ciencia se dicta de forma unidireccional. La intervención se consolidó gracias al trabajo colaborativo con las comunidades productoras del programa federal Sembrando Vida.
Esta sinergia integró los criterios técnicos de selección de germoplasma y densidad de siembra aportados por el equipo científico con la memoria biocultural y la fuerza operativa de las y los campesinos que custodian a diario el territorio de Huehuetán.
A través de este enfoque transdisciplinario basado en metodologías STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), el Nodo Agrobiotech y los investigadores universitarios demuestran que la ciencia en Chiapas es una herramienta viva y democrática.
Al recuperar la flora de galería y blindar los hábitats de la fauna silvestre, se ejerce una defensa estricta de los Derechos Humanos de tercera generación, vinculados a un medio ambiente sano, a la seguridad hídrica y al equilibrio ecológico de las generaciones presentes y futuras en el Soconusco.












