Una vez que ocurre un incendio forestal, la tierra queda muy dañada y el ecosistema entero se modifica, sin embargo hay formas de recuperar las áreas siniestradas, según dado a conocer por la Comisión Nacional Forestal (Conafor), a través de la publicación de su Guía para comunicadores.
Las áreas siniestradas se recuperan mediante dos formas: la acciones de recuperación inmediata, y las de rehabilitación posterior. Mediante estas acciones se pueden recuperar de manera paulatina áreas con afectación por fuego.
Las acciones de rehabilitación inmediata más comunes y efectivas son el retiro de troncos, ramas y otros desechos, de los cauces de los ríos y depósitos de agua, el cierre de caminos y senderos dañados durante el combate al incendio, la reposición de cercas y puertas dañadas, así como el cierre de las puertas vegetales que dieron acceso al siniestro.
Las acciones de rehabilitación posterior son más extensas, pero también más definitivas. Se encuentran dentro de los programas normales de reforestación y son realizadas por propietarios federales con apoyo de los tres órdenes de Gobierno.
Son principalmente planes de recuperación vegetal para evitar que el suelo se erosione por el agua o el viento. Resalta que se organizan después del incendio y durante la época de lluvias. Estas acciones son completadas con actividades de conservación y protección de suelos.
Cabe mencionar que las acciones de rehabilitación posterior se realizan de manera prioritaria en terrenos con pendientes fuertes, donde escasea la cubierta vegetal, con tierra suelta y predominio de vientos, pero también en lugares con importancia ecológica, económica o recreativa.
Si los efectos del fuego fueron graves es necesario efectuar trabajos de saneamiento de masas forestales para evitar la proliferación de plagas y enfermedades.











