Oriundo del municipio de Olinalá, Guerrero, Juventino Escamilla Lucero, un aventurero vendedor de artesanías llegó a Chiapas por primera vez hace 20 años, un lugar al que describe como tranquilo y calmado, donde dijo: “la gente trata de que el día marche bien”.
Desde los 13 años aprendió de sus abuelos el oficio de artesano, y al mismo tiempo a trabajar la tierra para cosechar la materia prima de su orfebrería.
“Soy artesano y campesino también. Trabajo la tierra, siembro la jícara y de lo que sale hago mi artesanía”, mencionó.
Desde entonces, sonajas, jarrones, flautas, servilleteros, peces, tortugas, cochinitos y gallinas de guinea —todo hecho con Jícaro— han acompañado a Juventino a recorrer la República Mexicana.
“Buscándole a la vida he logrado viajar por casi todo el país, pues para mantener a mi familia he tenido que salir de mi estado”, añadió.
Actualmente tiene 49 años de edad; cuenta que a los 23 conocería al amor de su vida, María Emilia Jiménez, su esposa, con quien hasta el momento ha procreado nueve hijos.
“Somos una familia algo grande, pero somos el equipo justo y necesario para trabajar la jícara, pues en 20 días podemos tener listas hasta 200 piezas totalmente hechas a mano”, resaltó.
Mencionó que sus artesanías pueden ser adquiridas por los clientes desde los 10 hasta los 60 pesos. “En un día tranquilo gano de 100 a 200 pesos, pero cuando está bueno hasta 500”, dijo.
Resaltó que la sonaja es el producto más vendido tanto en Comitán, San Cristóbal, Socoltenango, Chicoasén y Tuxtla, así como el resto de los lugares a donde llega a vender.
“Quién sabe por qué, tal vez lo especial de la sonaja sea que apareció antes del plástico, cuando los juguetes se hacían de forma natural”.
En esa época donde pintarlos, nivelarlos y decorarlos era un trabajo completamente hecho a mano, único por el cuidado y esmero que conlleva, abundó.
Finalizó diciendo que considera importante su labor pues abona al rescate de la tradición y cultura. “En todo lo que hago le pongo amor, porque este trabajo representa la voz de nuestras herencias culturales”.












