Escritorios y talleres| a punto de ser un recuerdo

"Rodolfo Flores * CP. Ante el paso del tiempo y la llegada de la modernidad así como de herramientas de trabajo que han propiciado la aparición de nuevas profesiones, existen carreras tales como la mecanografía que se encuentran al borde de la extinción; como muestra, de los 30 escritorios públicos que existían en el centro de Tuxtla Gutiérrez únicamente subsisten tres, mientras que de los 55 técnicos en reparación de máquinas que había en la década pasada, cinco continúan con esta labor.

La modernidad tarde o temprano llega a todos los lugares y espacios, y éste es el caso de los escritorios en donde se elaboraban cientos de escritos, documentos importantes personales así como oficiales.

En los escritorios no había tiempo ni para comer; ahora diez años después, las encargadas de las máquinas de escribir matan el tiempo mirando ""Laura en América"", y/o esperando que llegue una factura para llenar o un analfabeta buscando su ayuda.

Lo mismo ha pasado con los talleres técnicos en reparación de máquinas de escribir, cuyos maestros se reducen a un grupo de cinco hombres que rebasan los 60 años de edad.

Ahora con resentimiento expresan ""nos está llevando la fregada, la chamba está muy escasa, no podemos perder el tiempo hablando con la prensa"".

María Antonieta Regalado López, secretaria ejecutiva de profesión con 15 años de experiencia, revela que desde el año de 1996 las instituciones de educación superior dejaron de ofertar esta carrera, siendo sustituida en estos días por la de computación en sus variantes de técnica, Licenciatura e Ingeniería.

Los escritorios públicos que realizan documentos en máquinas de escribir mecánicas son tres y están situados en el centro de la capital chiapaneca. En contraparte, los ciber cafés han proliferado en toda la ciudad.

La disminución en la demanda de escritos en máquina mecánica disminuyó con la llegada de las computadoras y de las tiendas departamentales que facilitan su adquisición.

El otro grupo, el de los mecánicos de máquinas, también se resiste a la extinción; recuerdan que los talleres eran grandes, tanto que diez técnicos laboraban en ellos, ahora se reducen a espacios de tres metros cuadrados, son pequeñas bodegas que guardan decenas de máquinas viejas y miles de recuerdos; algunos maestros presumen que un presidente municipal les entregó una placa en reconocimiento por más de 40 años de servicio.

Las mecanógrafas refieren que la máquina de escribir mecánica tuvo un auge en esta ciudad 30 años atrás.

Los clientes de los escritorios siguen llegando para solicitar el llenado de facturas, transcripción de tesis, etcétera.

Las máquinas mecánicas se reservan para los viajeros de comunidades que piden llenar boletas escolares o enviar cartas a familiares que se encuentran en otros estados o en el extranjero.

""Hay días que hacemos tres o cuatro servicios, por el momento todavía es redituable, cuando ya no lo sea, ni modo, tendremos que cerrar. Antes éramos ocho trabajadoras, ahora quedamos dos, seguiremos si los clientes nos siguen buscando"", externó Regalado López.

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