“Cuando deben ser parte de la solución, las escuelas abonan a la mala alimentación”, destacó el docente del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Bruce G. Ferguson, quien detalló que más de la mitad de lo que se vende en las escuelas chiapanecas es comida chatarra, a pesar de que se ha avanzado con programas de concientización, como la estrategia contra el sobrepeso y la obesidad en México.
Si bien son decisiones individuales, el investigador detalló que el problema está ligado a cuestiones industriales y económicas. “Aunque hagamos un esfuerzo en casa, los niños tienen a la mano estos alimentos ultra-procesados”, dijo.
Como parte de la tercera sesión “La Soberanía Alimentaria como Resistencia desde las Comunidades Escolares”, de la Escuela Agroecológica Campesina Tizcota’ Najs, Bruce Ferguson subrayó que “esta gran disponibilidad de alimentos procesados tampoco ha acabado con el hambre, vemos mucha gente pasándola, sobre todo niñas y mujeres de las áreas rurales”.
El también egresado de la Universidad de Michigan destacó que esta industrialización nos ha llevado al abandono del campo y de la cultura tradicional. Sostuvo que México se ha vuelto un estudio de caso, debido a la acelerada industrialización de la alimentación.
El docente explicó que México fue cuna de la revolución de alimentos procesados en los años 50, ocupando actualmente el primer lugar de América Latina en consumo de estos productos, con casi 220 kg por persona al año.
“En particular, Chiapas y San Cristóbal de Las Casas están reconocidas como un foco de industrialización de la dieta y la falta de una política de salud que atienda la problemática”, resaltó el miembro del Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente.
Es de destacar que, de acuerdo con estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la diabetes ha tenido un incremento exponencial en el estado, principalmente, en los Altos de Chiapas. En los últimos 20 años la mortalidad por este padecimiento aumentó en un 219 %.
Bruce G. Ferguson explicó que hay un “divorcio” con los contextos locales, debido al sistema educativo basado en un modelo centralizado, con mensajes que impulsan formas de vivir y trabajar en la ciudad, lo que trae un desprecio hacia la vida campesina.
Acciones
La bióloga e investigadora titular del Ecosur, Helda Morales, trabaja en conjunto con Bruce G. Ferguson en la Red Internacional de Huertos Escolares, con génesis en 2010 en San Cristóbal. Han logrado instruir a docentes rurales del país y de países como Uruguay, Chile y, próximamente, Colombia.
Ante la problemática, la especialista en Soberanía Alimentaria, destacó que tras años de trabajo “nos dimos cuenta de que se debe de empezar con niños y niñas, dado que en adultos es difícil trabajar y cambiar su alimentación”.
Una de las problemáticas más visibles en las escuelas comunitarias, dijo, “es que hay una vergüenza por consumir los alimentos locales, es decir, los niños tiran su pozol antes de entrar a la escuela”. A lo que se le agrega una fuerte pérdida de los saberes locales.
Los “laboratorios para la vida”, explicó, están compuestos por un grupo de ecólogos, físicos, antropólogos y educadores que se han unido para buscar una mejora en la alimentación de la sociedad y un rescate del conocimiento agrícola.
Concluyó que en la Red Chiapaneca de Huertos Educativos “hemos avanzado poco a poco en la alfabetización agroecológica, ofreciendo soluciones que nacen desde la colectividad, a partir de las situaciones inmediatas, abonando, complementando y empedrando el conocimiento”.












