Especies invasoras, peligro para el ecosistema chiapaneco

Especies invasoras, peligro para el ecosistema chiapaneco

Plátano, café o gallinas son algunas especies exóticas introducidas de uso diario y comercial en la entidad, y no todas son casos de éxito, pues hay especies invasoras que representan una amenaza para el ecosistema chiapaneco, generando problemas de salud, económicos y sociales.

En el marco de la semana sobre especies exóticas invasoras, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) presentó el análisis de riesgo sobre especies invasoras, algas, anfibios y aves, las cuales son las especies con mayor presencia en la entidad.

Algunas como la rana toro suelen ser grandes depredadores de insectos y de mamíferos, ya que propagan hongos mortíferos que afectan las zonas selváticas y húmedas de Chiapas.

Por lo consiguiente, si se trata de alta presencia y convivencia humana en riesgo, la paloma doméstica (proveniente del Mediterráneo y Asia) genera problemas de salud pública, debido a que porta garrapatas, pulgas y ácaros, además que su excremento daña los edificios.

Hay especies invisibles, como el virus de la mancha blanca que es transmisible en moluscos y ha ocasionado la pérdida de entre el 70 y 80 % en la producción de camarón en la entidad.

O el mosquito tigre asiático, portador de 22 tipos de virus, entre ellos el zika, dengue, chinkungunya, enfermedades que generan fallecimientos y pérdidas económicas, pues los gastos de control suelen ser elevados. Esta especie proviene de Japón y se estima que el comercio de llantas fue el detonante de su introducción en todo América.

La llegada de estas especies, de acuerdo al reporte, se debe al movimiento de los seres humanos y productos que se transportan; y si bien llegan muchas veces de forma accidental, otras tantas son de forma intencional a través del tráfico de especies o implementación de nuevos cultivos.

Por ello es imprescindible tomar acciones como no liberar mascotas ni vaciar peceras en los cuerpos de agua, limpiar los espacios del hogar, y al momento de desplazarnos para no dispersar semillas, son actos individuales que contribuyen a detener la invasión de especies.