Esperan su reubicación

"Fredy Martín Pérez * CP. En el ex prostíbulo ""Las Vegas"", convertido en una improvisada prisión, los 33 indígenas bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), desarraigados de Montes Azules, perdieron la felicidad.

El frío y el agua golpean con severidad a los 25 ninos y ocho adultos, entre ellos una anciana, que el 18 de agosto fueron desarraigados de Buen Samaritano y Nuevo Ignacio Allende, poblados de la biosfera de Montes Azules.

Por las noches, las mujeres con sus ninos en los regazos se congregan a un lado del tubo donde las meretrices divertían a los militares y paisanos, clientes de ""Las Vegas"", donde protagonizaban continuos disturbios en los que relucían armas de fuego.

Cuando el frío de las noches y madrugadas traspasa las paredes de tablas y el agua se cuela en las láminas, no hay lugar seguro para conciliar el sueno. Los ninos se sobresaltan y prorrumpen en llanto. El ""refugio"" tiene todo el piso mojado.



Encierro

Para los tzeltales, los días también son tristes y deben refugiarse en la oscuridad del ex prostíbulo que carece de energía eléctrica.

En lo que parecía ser la caja aun se aprecia con letras rojas: ""Bienvenidos"" y en color negro la leyenda: ""Si eres mi amigo no me fíes"" (sic).

Así, el ex prostíbulo es desde el 25 de agosto, para los tzeltales bases de apoyo del EZLN un centro de reclusión que es custodiado por oficiales de la Policía Municipal y Policía Estatal Preventiva (PEP), éstos armados con fusiles R-15.

El día que llegaron los hombres encontraron en uno de los cinco cuartos que aún conservan las rústicas camas de madera que usaban las meretrices, una víbora de dos metros de largo. Algunos murciélagos convirtieron también ex prostíbulo como su guarida.

Los tzeltales no saben cuál será su futuro. El Gobierno del Estado no les ha dicho dónde los reubicará.

""Lorenzo"", uno de los desarraigados cuenta que es ""muy poco"" el alimento que les ha dado el gobierno y los ninos y mujeres sufren las inclemencias del frío y el agua que cae del techo.



Incertidumbre

Desde hace ocho días ""aquí estamos sufriendo. No hay mucha comida y hace mucho frío"", y agrega que no saben ""a dónde nos va a llevar"".

-zQué saben de los seis detenidos?

-Nada-, responde el joven que parece estar contagiado de varicela o sarampión y que podría poner en peligro a los bebés nonatos de las dos embarazadas.

Las mujeres, dos de ellas embarazadas, difícilmente pueden hablar de sus necesidades. No saben hablar espanol.

A la hora de comida se congregan, calladas y cabizbajas en el improvisado fogón a ras de tierra, donde cuecen frijoles y preparan tortillas de harina de maíz.

Las ninas que cargan sus hermanitos en la espalda se mueven como prisioneras en el espacio del ex prostíbulo.

Parte de la ayuda que han recibido los desarraigados de Montes Azules ha sido enviada por la organización católica Cáritas, como agua, zapatos, cubetas y juguetes para los ninos, éstos que parecen no haber perdido la felicidad.

El gobierno les ha traído colchonetas y cobertores en el sitio donde los mantiene desde el 25 de agosto.

El domingo por la noche trascendió que el Gobierno del Estado había traslado a los 33 indígenas al municipio de Ocosingo.

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